Marcelo Tinelli, el conductor televisivo más popular de Argentina, llegó a Dallas con una hora de sueño encima y sin documentos para ver jugar a su selección. Sus vuelos se cancelaron dos veces, perdió la billetera y los papeles en Miami, y aun así entró al estadio junto a sus hijos.
El propio Tinelli lo describió con cierta resignación desde las afueras del recinto, en conversación con el programa Infobae Al Mediodía: "Nos cancelaron el vuelo dos veces, suspendido, demorado, llegamos casi a las cinco de la mañana y dormimos una hora".
Las complicaciones comenzaron en Miami durante el trasbordo. Tinelli olvidó una maleta con sus documentos de identidad, tarjeta de crédito y dinero en efectivo. La tripulación del avión no le permitió bajar a recuperarla. Ante la disyuntiva, priorizó llegar a Dallas con sus hijos Francisco y Lorenzo.
A pesar del trajín, describió la atmósfera fuera del estadio como "impresionante". El termómetro marcaba 33 grados Celsius, pero eso no frenó a los miles de hinchas argentinos que coparon las inmediaciones del recinto. "Está lleno de argentinos", comentó mientras recorría el sector.
Para el conductor, el fútbol tiene una dimensión familiar que supera cualquier contratiempo. Esperaba la llegada de sus hijas Juana y Candelaria para completar el grupo. "El fútbol siempre es familia, es una mesa", afirmó al ingresar al estadio.