En Lyon, Francia, el chileno Nicolás Zepeda fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de su exnovia japonesa, Narumi Kurosaki, cometido en 2016 y cuyo cuerpo nunca fue hallado. La sentencia fue dictada por el Tribunal de lo Criminal del Ródano tras ocho días de juicio, luego de la anulación de dos procesos previos solicitados por la defensa. La Fiscalía de Lyon había pedido una pena de treinta años; la defensa, por su parte, solicitó la absolución ante un veredicto que la corte leyó con el respaldo de la sala. El presidente del tribunal, Eric Chalbos, expresó que se había probado que Zepeda actuó con premeditación y que, tras el homicidio, ocultó el cuerpo, según el veredicto. Zepeda sostuvo su inocencia y afirmó: Yo no maté a Narumi, no pude haber sido yo, durante una intervención ante la sala. Añadió que amó a Kurosaki y que vive en un infierno desde entonces. La condena llega tras un primer fallo en abril de 2022, cuando el chileno fue sentenciado a 28 años; la defensa apeló y se sometió a un segundo proceso, iniciado el 4 de diciembre de 2023, que también concluyó con 28 años de prisión. La familia del acusado ha defendido su inocencia y cuestiona el accionar de la fiscalía. Humberto Zepeda, padre de Nicolás, ha expresado críticas hacia el proceso y la información pública durante el juicio. Contexto: el caso ha recibido atención internacional y destaca la cooperación judicial entre Francia y Chile para un crimen que dejó impacto en la comunidad hispanohablante en Europa. Ahora el detenido deberá cumplir la condena y podría analizarse, con el tiempo, la posibilidad de beneficios penitenciarios conforme a la legislación francesa.