Entel puso en marcha hace seis meses un plan interno, activado en octubre pasado, que reordena sus operaciones en Chile y Perú y unifica la gestión entre Santiago y Lima bajo una misma dirección operativa liderada por Antonio Büchi, gerente general de Entel. La iniciativa, denominada Entel One, busca centralizar información y procesos para mejorar eficiencia y coordinación entre ambos mercados.

La transformación implica migrar todo el “backend”, es decir la parte interna de sistemas que no ve el usuario pero que soporta los servicios, a una sola nube, en este caso Oracle Cloud. Nube, o cloud, se refiere a servidores y servicios remotos que reemplazan a los centros de datos físicos. Según fuentes al tanto de la estrategia, ese cambio permitirá que equipos gerenciales en Chile y Perú accedan a la misma información en tiempo real y con procesos idénticos, reduciendo duplicidades funcionales.

El plan fue diseñado con apoyo de consultoras y proveedores como Deloitte, Oracle y ADP, donde ADP es la empresa estadounidense Automatic Data Processing, especializada en nóminas y servicios de recursos humanos. Ladislao Cortés, Program Business Lead de Entel One, dijo que "tras meses de trabajo colaborativo entre equipos de Entel Chile y Entel Perú, Deloitte, Oracle y ADP, cerramos oficialmente la Fase de Diseño", y que avanzan ahora hacia la implementación.

La compañía ligada a las familias Hurtado, Matte y Fernández describe esta fase como comparable en alcance al proyecto Entel+ de 2018, cuando la empresa inició un proceso de digitalización con McKinsey. Pensemos en ello como cambiar el sistema nervioso de una empresa: actualizarlo puede acelerar las respuestas y reducir errores, pero exige cuidado en la migración para no dejar al organismo temporalmente vulnerable.

Para los clientes chilenos la promesa concreta es menor duplicidad en procesos internos, lo que puede traducirse en despliegues más rápidos de nuevos planes, mejores tiempos de atención y menos fricción entre canales. Para la industria local, una Entel más centralizada y eficiente podría aumentar la presión competitiva sobre operadores más pequeños, forzando mayores consolidaciones o ajustes en precios y ofertas.

En el plano laboral, la búsqueda de sinergias suele implicar reducción de funciones redundantes, especialmente en áreas administrativas y de soporte. Entel no ha publicado un plan detallado de recortes ni de reubicación de personal, por lo que el impacto en empleo permanece incierto y pendiente de confirmación por la compañía o por eventuales consultas sindicales.

También hay riesgos operativos y regulatorios: concentrar sistemas en un solo proveedor de nube aumenta la dependencia tecnológica y exige garantías sobre la soberanía y resguardo de datos entre países. En Chile, toda migración de este tipo estará bajo la lupa del mercado y de entes reguladores si afecta calidad de servicio o competencia.

El próximo paso es la implementación masiva de la plataforma técnica y la migración progresiva de servicios, un proceso que puede tardar meses y que deberá balancear eficiencia con continuidad operativa. Para los usuarios chilenos, conviene observar en los próximos trimestres si esa promesa de velocidad y menor duplicidad se traduce en mejores precios, mayor disponibilidad de servicios y tiempos de respuesta más cortos.