El Senado de Estados Unidos, EE. UU. (Estados Unidos), aprobó revocar la prohibición de la minería impuesta por el expresidente Joe Biden en el norte de Minnesota, despejando el camino para el proyecto cobre, cobalto y níquel Twin Metals Minnesota LLC, una iniciativa de US$1.700 millones de la empresa Antofagasta Minerals, brazo minero del Grupo Luksic, que busca explotar recursos en la frontera con Canadá. Con la votación, de 50 a 49, el Senado ratificó lo que ya había dicho la Cámara de Representantes en enero y ahora solo resta que el proyecto de ley sea sancionado por el presidente Donald Trump, cuyo mandato aún no concluye. Esta renovada ruta legislativa revierte un bloqueo de dos décadas que Biden impuso sobre unas 91.200 hectáreas del Bosque Nacional Superior, y también afecta otros planes mineros en la misma región limítrofe con Canadá, zona de alto valor hídrico y de intenso debate ambiental.
El consejero delegado de Antofagasta Minerals, Iván Arriagada, señaló en una conferencia que esperan poder compartir avances pronto y que el grupo continúa trabajando para habilitar el proyecto. Según Reuters, Arriagada afirmó que el proyecto podría contribuir a la producción de minerales críticos para consumo local en Estados Unidos, como cobre, níquel y platino, en una región que ha visto oposición de grupos ambientalistas frente a posibles impactos sobre el agua y el turismo de la zona. Twin Metals Minnesota LLC, creada como sociedad de responsabilidad limitada en EE. UU., inició su trámite ambiental a fines de 2019 tras años de estudios, y en su momento el costo total se estimó en US$1.700 millones.
A nivel geopolítico, la decisión llega en un momento de creciente interés de Washington por asegurar cadenas de suministro de minerales críticos para tecnología y energía limpia, en un marco de multipolaridad y competencia con China. La eventual promulgación de la ley limitaría a futuras administraciones revertir prohibiciones de forma rápida, gracias a una disposición de la Ley de Revisión del Congreso de 1996. En ese contexto, la historia de Twin Metals se entrelaza con las lecciones que Chile, como mayor productor de cobre, observa sobre derechos mineros, regulaciones ambientales y alianzas internacionales.
Para Chile, la noticia subraya dos narrativas: la primera, la fortaleza de un sector minero chileno que mantiene una presencia global relevante a través de inversiones y asociaciones internacionales; la segunda, la necesidad de que el marco regulatorio regional garantice agua, derechos y sostenibilidad para proyectos de gran escala. Si el avance de Twin Metals cristaliza, podría reforzar la demanda estadounidense de cobre y otros minerales, ampliando el círculo de proveedores internacionales con participación de grupos chilenos, y quizá incidir en la conversación local sobre límites y permisos para proyectos de gran envergadura. En ese sentido, la lectura para Chile es clara: la geopolítica de los minerales críticos ya no es solo una conversación entre Estados, sino una realidad que afecta a nuestras reglas, nuestra competencia y nuestra proyección internacional.

