La selección de Noruega se convirtió en protagonista de una controversia inusual durante el Mundial 2026, luego de que sus jugadores o su entorno se refirieran a los vikingos en el contexto del torneo. Las críticas llegaron con rapidez: el símbolo vikingo ha sido apropiado en los últimos años por movimientos de extrema derecha en Europa y Norteamérica, y la asociación generó malestar entre parte de la opinión pública internacional.
La polémica abrió, sin embargo, un debate más profundo sobre quiénes eran realmente los vikingos. Los expertos señalan que la violencia asociada a ese pueblo escandinavo hay que entenderla en su contexto: la Edad Media fue en términos generales una época de violencia extendida, y los vikingos no eran los únicos que practicaban saqueos e incursiones. Francos, árabes, mongoles y otros pueblos compartían dinámicas similares de guerra y pillaje durante ese período.
Uno de los elementos que más distorsiona la imagen histórica de los vikingos es quiénes escribieron sobre ellos. Las crónicas medievales que los describen como guerreros brutales fueron redactadas principalmente por sus víctimas, sobre todo monjes de monasterios saqueados en las costas europeas. Esos textos, base de gran parte del relato popular sobre los escandinavos medievales, narran tragedia propia, no un cuadro completo.
Esa parcialidad importa. Porque no todos los vikingos eran saqueadores: una parte importante de la población escandinava entre los siglos IX y XI se dedicaba al comercio a larga distancia, la pesca, la ganadería y el establecimiento de colonias en nuevas tierras. Los pueblos no se reducen a sus grupos más violentos, y los escandinavos medievales no fueron la excepción.
La selección noruega sigue en competencia en el torneo que se disputa en suelo norteamericano, pero su rendimiento deportivo quedó opacado, al menos por unas horas, por el debate que generó una referencia cultural de siglos de antigüedad.