El dólar abrió al alza en Chile, acercándose a los 922 pesos en la apertura y marcando un precio de $922,9 en una sesión marcada por la cautela de los mercados. En las primeras operaciones, la paridad se movía en torno a ese nivel, mientras otros protagonistas del mercado local miraban con atención lo que podría ocurrir si la tensión geopolítica se intensifica. En el plano externo, el dólar index se estabilizaba, el cobre bajaba levemente y el petróleo superaba los US$110 por barril, señales de un entorno global volátil que influye directamente en el costo de insumos importados para Chile.
A las 20:00 hora local chilena se cumplía el plazo límite fijado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la reapertura del estrecho de Ormuz. De no mediar una solución, el mandatario ha advertido posibles ataques a infraestructuras de Irán, un escenario que especialistas califican como de alto riesgo humanitario y económico. En paralelo, Pakistán, Egipto y Turquía presentaron una propuesta de cese al fuego de 45 días, aunque Irán la rechazó y resumió sus exigencias en diez puntos, entre los que destacan terminar con ataques y sanciones.
Según la agencia Axios, Estados Unidos habría llevado a cabo ataques sobre activos militares en la isla de Kharg, una operación que, de confirmarse, elevaría la tensión en la región y podría atravesar el canal de suministro global. Fox News reportó los detalles de esos ataques, aunque la verificación independiente aún estaba en curso y no se conoce de forma oficial el alcance exacto.
Para Chile, la dinámica del dólar frente al peso tiene influencia directa sobre el costo de importaciones y, en consecuencia, sobre precios al consumidor y la inflación. Un dólar más caro encarece insumos industriales, tecnología y combustibles, lo que podría traducirse en presiones sobre el bolsillo de las personas si persiste el riesgo de mayor volatilidad. En ese contexto, el Banco Central de Chile observa con atención el entorno externo y su posible impacto en las expectativas inflacionarias y en la trayectoria cambiaria.
A corto plazo, el ajuste dependerá de cuándo se consolide o no un acuerdo en Medio Oriente y de cómo reaccionen los mercados ante nuevos datos macroeconómicos y señales de política monetaria en Europa y Estados Unidos. La historia reciente muestra que, cuando el dólar se fortalece frente a la moneda local, las importaciones encarecen y los precios pueden verse pressionados, especialmente en un país con alta dependencia de bienes y materias primas externas. Con todo, la economía chilena continúa buscando equilibrio entre la demanda interna, la inversión y la dinámica global, mientras el mundo debate entre diplomacia y sanidad de los mercados.
