Los senadores socialistas Alfonso de Urresti y Paulina Vodanovic ordenaron este martes a su bancada para salvar el nombramiento de Marisol Rojas en la Corte Suprema, según La Tercera. Rojas es ministra y presidenta de la Corte de Apelaciones de Santiago. A mediodía, su designación parecía perdida.
El Senado la aprobó con 35 votos, por sobre los dos tercios que exige la ley. Rojas ocupará la vacante que dejó la exministra María Teresa Letelier. Fue el segundo nombramiento supremo del ministro de Justicia, Fernando Rabat.
El conflicto partió con la nominación. El gobierno ofreció a Rojas como un nombre del cupo de la centroizquierda. La oposición nunca lo aceptó y la consideró siempre una jueza de derecha. Rabat insistió en que la conocía hace décadas, por su trabajo como litigante en la Corte de Santiago.
En la Comisión de Constitución, las senadoras Claudia Pascual (PC) y Paulina Vodanovic (PS) se abstuvieron. Ante esa instancia, la magistrada respondió directo: "Yo no tengo tendencia política, yo soy juez".
La votación estaba prevista para la semana pasada. Sin embargo, el Ejecutivo la postergó porque sabía que algunos senadores de izquierda buscaban rechazarla en la sala.
El martes la votación estaba fijada para las 15.00 horas. A mediodía, Rabat supo que era muy probable un rechazo. Según fuentes del Senado citadas por el diario, el ministro se indignó porque el cálculo político seguía marcando las designaciones supremas. Ese cálculo quedó en entredicho tras el escándalo de la trama bielorrusa y los casos de Luis Hermosilla y Antonio Ulloa.
El gobierno evaluó retirar la candidatura. Rabat se negó. Activó a la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) para hacer los últimos esfuerzos.
Ahí intervino De Urresti. El senador integró la Comisión de Constitución en el período anterior y tiene amplias redes judiciales, aunque desde marzo está fuera de esa instancia. De acuerdo con La Tercera, ayudó a calmar a quienes querían propinarle un golpe al Ejecutivo.
Su argumento fue que una ministra de corte con trayectoria no merecía un rechazo con costos para su carrera. Sin embargo, fuentes del Senado afirman que también hizo valer su interés en los nombramientos de tribunales ambientales. Vodanovic se sumó a esas gestiones.
El precio exacto de la negociación no está claro. Según el diario, ambos le dejaron en claro a Rabat que Rojas no era de su sector. También sellaron que el siguiente cupo debe ser para alguien cercano a la centroizquierda.
La bancada socialista se alineó. La senadora Daniela Cicardini (PS) estaba en el Senado, pero no entró a la sala al momento de votar.
Quién gana y quién pierde queda a la vista. El gobierno consiguió su candidata y evitó un revés. El PS obtuvo un compromiso para la próxima quina, la lista de cinco candidatos que la Corte Suprema envía al Ejecutivo. La izquierda más dura quedó al margen del acuerdo.
Esa molestia quedó registrada. Votaron en contra Claudia Pascual y Daniel Núñez (PC), Diego Ibáñez y Beatriz Sánchez (Frente Amplio) y Yasna Provoste (DC). Según fuentes de la oposición, buscaron dejar constancia de que este es un nombramiento para la derecha, con la mirada puesta en la próxima quina.
