Según La Tercera, los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric deberán enfrentar presiones de sus propios entornos para disputar el liderazgo de la oposición al gobierno de José Antonio Kast. De acuerdo con ese medio, ambos preferirían evitar esa pugna.
El detonante fue una frase. El miércoles por la noche, en el Teatro Municipal de La Pintana, Bachelet cerró su discurso con un mensaje directo: "A quienes pensaban que después de esto me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia: esto no va a pasar".
El acto fue un homenaje de los partidos de oposición y de la fundación Horizonte Ciudadano tras su fallida campaña a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Asistieron casi mil personas. La ovación fue amplia, pero La Tercera consigna cierta reticencia en algunas colectividades opositoras.
El debate ha tomado fuerza sobre todo en el Partido Socialista (PS). Según el reportaje, la presidenta del partido, la senadora por el Maule Paulina Vodanovic, impulsa que Bachelet encabece las críticas a la gestión de Kast. Consultada por el sentido de las palabras de la exmandataria, respondió medio en broma: "junten miedo".
El cálculo tiene una lógica de poder. Boric, que dejó La Moneda hace pocos meses, lidera la oposición casi sin contrapesos. Eso incomoda al PS, que busca recuperar el rol de primero entre pares de la izquierda, una posición que el Frente Amplio le disputó al llegar al gobierno.
A eso se suma, según el medio, un ingrediente sensible. Desde el entorno de Bachelet ha trascendido un ánimo de "cobrar revancha" contra el gobierno por no haber respaldado su candidatura a la ONU. Retiró su postulación tras quedar penúltima en los sondeos informales del Consejo de Seguridad.
El PS, sin embargo, no está alineado. Un sector quiere afianzar lazos con el Frente Amplio. El diputado Daniel Manuchehri, cercano al exministro del Interior Álvaro Elizalde, valoró la voz de Bachelet, pero advirtió: "Flaco favor le hacemos si cada vez que a los partidos nos falta una respuesta, la respuesta es Bachelet".
La propia Bachelet, de acuerdo con La Tercera, se mantiene ajena a los intentos de enfrentarla con Boric. Ambos tienen línea directa y contactos periódicos. Ella fue consejera frecuente del exmandatario durante su gobierno, y él apostó temprano por un vínculo sólido con su antecesora.
Esa alianza ya tuvo un hito. El 24 de septiembre, cinco días después de bajar su candidatura, Bachelet firmó junto a Boric una carta contra la decisión de Kast de adherir al Escudo de las Américas. Se trata de la coalición regional impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump en su disputa de influencia con China.
El gesto no tiene precedentes. Desde el retorno a la democracia en 1990, ningún par de expresidentes chilenos había firmado una declaración conjunta contra la política exterior del gobierno de turno. Lo habitual era transmitir reparos en reserva a La Moneda.
Ese paso sorprendió a colaboradores de Bachelet, que sospechan de la influencia de Boric. "No es la forma en que ella actúa en política", dijo uno de ellos a La Tercera. Ninguno de los dos expresidentes se ha referido públicamente a una eventual competencia por el liderazgo opositor.
