A ocho semanas de su primera cuenta pública y a casi un mes de un inicio marcado por apuestas arriesgadas y un giro por la crisis de combustibles, el gobierno de José Antonio Kast se prepara para enfrentarse al Congreso. La misión es aprobar durante este año su abultado Proyecto de Reconstrucción, un megapaquete que congrega rebajas tributarias, restricciones a la gratuidad y destrabes de inversión. Así se ve el laberinto desde los ventrículos de La Moneda.

El centro del temario es un Proyecto de Reconstrucción, un megapaquete de 40 medidas que incluiría rebajas tributarias, restricciones a la gratuidad y destrabes de inversión, que será enviado a la Cámara de Diputados. En la conversación interna del Ejecutivo se destaca que el texto es grande y su llegada al Congreso viene con un mensaje claro, sin desagregar.

La versión de trabajo interna, circulando entre distintos ministerios, tendría alrededor de 70 páginas y por lo bajo unos 30 artículos. Quienes lo han visto destacan que abre con un mensaje presidencial bastante potente, de cierta extensión. En Hacienda y en la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) insisten en que la idea original se mantiene: amarrar dentro de un mismo articulado un paquete que cruce rebajas tributarias, restricciones a la gratuidad y destrabes de inversión. Nada de desagregarlo, como ha sugerido alguna voz de su sector.

Insistir en esa estructura proyecta parte de los escenarios probables: La Moneda debe moverse con fuerza para que una de sus grandes misiones políticas de este año no se enrede por una riña o por una norma de más o de menos. Según fuentes cercanas al mandatario, están preparados para tomar las medidas necesarias antes de timbrar la versión final del texto.

¿Cómo y cuándo ocurrirá eso? El pasado 14 de marzo, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se autoimpuso el 1 de abril como plazo para ingresar el legajo a la Cámara de Diputados. P