Un comunicado del Ejército de Israel divulgado este martes informó que la aviación atacó un complejo identificado como Minzadehei, ubicado en los límites de Teherán, y que con ello se destruyó lo que describieron como una capacidad clave del programa atómico iraní. Según la nota castrense, el sitio era utilizado por un grupo de científicos dedicados al desarrollo de un componente necesario para armamento nuclear.

El portavoz militar Nadav Shoshani, portavoz castrense israelí, insistió ante la prensa internacional en que las actividades habían sido rastreadas por inteligencia y que los científicos operaban de forma encubierta. En sus palabras reproducidas por la nota oficial, el régimen iraní «transferió parte de estas actividades a guaridas secretas antibombas, asumiendo que no las detectaríamos. Se equivocaron». La Agencia EFE, la agencia de noticias española, consignó además que una oficial de las fuerzas armadas dijo a ese medio que, aunque las capacidades nucleares siguen siendo objetivo, el rápido desarrollo de misiles balísticos motivó cambios temporales de prioridad.

Israel ya atribuyó en junio de 2025 ataques a instalaciones nucleares iraníes en lugares como Isfahán, Natanz y Fordow, en lo que el Ejército llamó una campaña para frenar partes del programa. En los últimos días, sin embargo, los esfuerzos públicos se habían concentrado en objetivos vinculados al liderazgo iraní y a su sistema de misiles balísticos, según los mismos comunicados militares.

Hasta ahora no se ha conocido una reacción oficial inmediata del gobierno de Irán en los reportes disponibles. Fuentes israelíes presentan el ataque como parte de una estrategia para impedir avances sensibles en capacidades que podrían ser usadas con fines militares, mientras que analistas advierten que este tipo de operaciones eleva el riesgo de escalada en una región ya marcada por enfrentamientos indirectos entre Teherán e Israel y por la intervención de potencias como Estados Unidos.

Para Chile y América Latina la relevancia es económica y geopolítica. La escalada entre Israel e Irán suele traducirse en alzas del precio del petróleo y en nerviosismo en los mercados globales, efectos que ya se han visto en jornadas previas con retrocesos en Wall Street y subidas del crudo, según reportes financieros. Ese movimiento preocupa a inversionistas chilenos y puede presionar la inflación vía costos de la energía en la economía local. Además, una mayor inestabilidad en el Golfo Pérsico tiende a incrementar primas de riesgo que afectan a los flujos de comercio y a la cotización de materias primas, entre ellas el cobre, principal exportación chilena.

La afirmación israelí sobre la destrucción de una «capacidad clave» queda por verificarse de forma independiente, y los próximos días serán determinantes para ver si hay represalias, respuestas diplomáticas o nuevas filtraciones de inteligencia. Observadores internacionales estarán pendientes de declaraciones de Irán, de aliados como Estados Unidos, y del comportamiento de los mercados, que ya han mostrado sensibilidad ante esta escalada.