El Cuerpo Médico Forense, la institución encargada de las pericias médicas y psicológicas, convocó este lunes a los especialistas para una reunión previa a la entrega de informes en la causa contra Marcelo Porcel, empresario argentino imputado por abusos contra alumnos del colegio Palermo Chico, según fuentes de la investigación.

La causa está radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, a cargo del juez Carlos Bruniard, e investigada por Pablo Turano, fiscal de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1. Porcel está imputado por abuso sexual gravemente ultrajante por multiplicidad de víctimas, corrupción de menores agravada y producción de representaciones de un menor de 18 años de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales, aunque aún no ha sido indagado.

Los peritajes psicológicos corresponden a los tres últimos menores que declararon en Cámara Gesell, el procedimiento de declaración con registro audiovisual usado para proteger a niños y adolescentes. Estas declaraciones se tomaron a mediados de enero, pero no se completaron los estudios porque la perito de parte del acusado no pudo estar presente en una de las entrevistas por una “confusión” en la notificación, según relatan las fuentes.

Tras la deliberación, los especialistas presentarán los informes oficiales al juez, al fiscal y a las partes. Las fuentes consultadas dijeron que, "a partir de ese momento, el expediente debería tomar un nuevo impulso". A principios de febrero ya se estimaba que no habría novedades hasta inicios de marzo, por lo que la convocatoria de la Cuerpo Médico Forense es el paso que podría desbloquear el proceso.

La causa ya reúne 10 víctimas, representadas por nueve familias querellantes porque dos de los niños son hermanos, además de un denunciante adicional. Fuentes vinculadas al caso señalaron que los tres últimos testimonios tuvieron relatos similares y genéricos, en los que mencionaron dinero, alcohol y masajes en las piernas, con un episodio de rozamiento de un testículo.

En el contexto histórico de causas por abuso sexual con menores en Argentina, las pericias psicológicas y la Cámara Gesell suelen ser decisivas, y su demora tiende a postergar audiencias y decisiones judiciales. Si los informes periciales respaldan las denuncias, el fiscal podría avanzar hacia una indagatoria formal y pedir medidas cautelares; si no, la defensa podría alegar inconsistencias técnicas. En ese juego procesal, las familias y las víctimas buscan reconocimiento y celeridad, mientras que el acusado y su defensa procuran garantías y cuestionamientos técnicos.

Para la sociedad, el caso reaviva la tensión respecto de la seguridad en entornos educativos privados y la capacidad del sistema judicial para resolver con rapidez casos con víctimas menores de edad. El próximo paso concreto será la entrega de los informes periciales al juez y al fiscal; a partir de ahí, el calendario procesal quedará más claro, aunque fuentes judiciales insisten en que plazos exactos siguen siendo inciertos.