La expansión de la inteligencia artificial, según reporta Fortune citando a la Agencia Internacional de la Energía, podría representar hasta la mitad del crecimiento de la demanda eléctrica en Estados Unidos hacia finales de la década. Ese salto llega sobre todo por la multiplicación de centros de datos, que consumen energía al nivel de ciudades pequeñas en algunas regiones.
La Agencia Internacional de la Energía, IEA por sus siglas en inglés, es un organismo que analiza mercados energéticos a nivel global. Fortune también recoge que más del 75% de las organizaciones ya usan IA en alguna parte de sus operaciones, lo que traslada procesamiento y almacenamiento a centros de datos. Un centro de datos, o sala con servidores, es como un gran edificio de neveras y computadores que requiere electricidad continua y refrigeración permanente.
En Estados Unidos, las redes y las líneas de transmisión no fueron diseñadas para ese tipo de cargas concentradas. Operadores y empresas tecnológicas enfrentan solicitudes de conexión que pueden tardar años, y regiones con alta concentración de centros de datos están cerca de sus límites operativos, aumentando el riesgo de cortes y de alzas de precio si no se moderniza la infraestructura.
Lo que pasa en EE.UU. sirve como espejo y advertencia para Chile. Nuestra matriz eléctrica y la forma en que se distribuye la energía son distintas, pero hay lecciones directas. Primero, los grandes consumidores nuevos, como centros de datos o plantas de inteligencia artificial, tienen la costumbre de instalarse donde hay energía renovable barata, por ejemplo en el norte chileno. Pero la energía debe llegar a los usuarios y eso requiere capacidad de transmisión y sistemas de respaldo.
Si en Chile crece la instalación de centros de datos, podríamos ver cuellos de botella similares a los de EE.UU., sobre todo porque muchas fuentes renovables están en zonas alejadas y la red tiene que trasladar esa energía largas distancias. El Coordinador Eléctrico Nacional, que coordina el sistema eléctrico en Chile, y la Comisión Nacional de Energía, que regula políticas energéticas, deben anticipar estas demandas.
Oportunidades y medidas prácticas Modernizar transmisión y priorizar corredores. Actualizar líneas es caro, pero comparado con esperar años por conexiones, es más eficiente. Pensemos en la transmisión como las rutas de una autopista: si todos intentan entrar al mismo tiempo, se forma un taco. Alentar contratos de compra de energía, PPA por sus siglas en inglés, que son acuerdos a largo plazo entre generadores y consumidores grandes. Un PPA asegura ingresos para nuevas renovables y garantiza suministro para centros de datos. Fomentar almacenamiento y flexibilidad. Baterías y sistemas de respuesta a la demanda permiten absorber picos, es como tener un tanque extra de agua para cuando hay más consumo. Ubicación estratégica de centros de datos. Instalar cerca de fuentes renovables y con acceso a agua para refrigeración, o promover soluciones de bajo consumo de energía por modelo de IA. Regulación y permisos más ágiles. Simplificar trámites de conexión y coordinar plazos entre empresas y autoridades evita que proyectos queden paralizados años. Incentivos para eficiencia. Certificar y premiar a centros de datos que reduzcan su consumo por operación de IA, por ejemplo con sistemas de refrigeración más eficientes o uso de chips diseñados para ML, que consumen menos energía por tarea.
Perspectiva Si Chile toma medidas ahora, la expansión de IA puede ser una oportunidad industrial y de inversión, impulsando demanda que sostenga más proyectos renovables y empleo cualificado. Si no se anticipa, se corre el riesgo de retrasos, mayores costos eléctricos y cuellos de botella que desincentiven inversiones.
Fortune además sugiere que la IA podría elevar el PIB global en el largo plazo, aunque esas estimaciones dependen de que la infraestructura acompañe el crecimiento. Para los tomadores de decisión en Chile, la pregunta clave es si se va a construir la autopista antes de que lleguen todos los vehículos. La respuesta influirá en la competitividad del país como destino para centros de datos y empresas de IA.

