El dólar-peso cerró este lunes en $ 883,4, con un alza respecto de la sesión anterior, en un contexto dominado por la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán. La subida llevó al peso chileno a moverse por encima de la región de los 880 y a acercarse a sus máximos de la jornada, mientras que el mercado anticipa distintos escenarios para la política monetaria local en medio de la volatilidad global. El petróleo Brent avanzó US$95,1 por barril, un repunte que refleja preocupaciones sobre el suministro energético ante la incertidumbre geopolítica. En paralelo, el cobre cotizado en el mercado de futuros Comex revirtió a la baja, retrocediendo US$6,11 la libra, ante un ánimo de demanda más débil y un dólar más firme que encarece las materias primas para los compradores extranjeros. Este episodio se enmarca en una semana que comenzó con demanda de dólares en Chile, tras la decisión de Estados Unidos de intervenir en un carguero con bandera iraní y ante la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz, punto estratégico para el crudo. El cierre de la paridad peso-dólar fue cercano a los máximos del día, ya que la paridad se acercó a marcar nuevos hitos durante la jornada, sin ofrecer una lectura clara sobre la dirección de corto plazo. En el plano internacional, la Armada de Estados Unidos habría disparado contra un buque de carga con bandera iraní y lo habría abordado en el golfo de Oman, mientras que Irán respondió con disparos a varios buques comerciales en el pasaje, lo que alimenta la percepción de riesgo en los mercados. Este tono de incertidumbre ha empujado la prima de riesgo y ha aumentado la volatilidad de la divisa, según comentó Ignacio Mieres, head de Research en XTB Latam. La dinámica del mercado sigue girando en torno a la incertidumbre, afirmó. El analista agregó que, durante las primeras sesiones de la semana, podrían definirse escenarios entre escalada o desescalada del conflicto, y que el cobre débil continúa presionando al peso chileno. En ese marco, los operadores vigilan de cerca las señales que envíe el Banco Central respecto de la TPM, la tasa de política monetaria, que ha sido objeto de debate en el mercado ante la volatilidad cambiaria y la presión inflacionaria. A nivel más práctico para el bolsillo local, una rápida revisión de los próximos pasos podría incluir mayores movimientos en el tipo de cambio y un efecto indirecto sobre precios al consumidor si se mantiene el impulso alcista del dólar y los costos de importación se elevan. En suma, el contexto internacional sugiere que el peso seguirá respondiendo a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a la lectura que hagan los inversores de la política monetaria chilena en los próximos días. La lectura del mercado es clara: la incertidumbre se mantiene y el dólar podría seguir moviéndose en rangos amplios si la tensión persiste o se intensifica.}