En Ginebra, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este 20 de febrero que la guerra en Ucrania ha dejado a cientos de miles de personas con alguna discapacidad, a pocos días del cuarto aniversario de la invasión rusa. El mensaje fue entregado en rueda de prensa por el portavoz de la agencia, Christian Lindmeier.

La OMS detalló que 390.000 personas en Ucrania presentan una discapacidad atribuible al conflicto, una cifra que supone un aumento de más del 10% respecto a la situación previa a 2022. Como dijo el portavoz, "Los números son una cosa, la historia detrás es otra mucho mayor", para subrayar el alcance humano detrás de las estadísticas.

El informe también pone en foco los ataques al sistema sanitario. La agencia contabiliza 2.872 agresiones a instalaciones y personal de salud desde el inicio del conflicto, que han provocado 233 muertes y 937 heridos. Solo en las primeras seis semanas de 2026, la OMS registró 9 muertes en esos ataques, una cifra equivalente a la mitad de todo 2025, según Lindmeier.

El acceso a la atención está especialmente comprometido en las zonas cercanas al frente. Allí un 60% de la población califica su salud como pobre o muy pobre, frente al 42% en territorios alejados de los combates. La carga de salud mental es alta: el año pasado el 72% experimentó síntomas como ansiedad o depresión. Además, la agencia recuerda que al inicio de la invasión un 84% de los hogares declararon no tener acceso a los medicamentos que necesitaban, por los altos precios y la falta de farmacias.

Estas cifras no solo muestran la dimensión inmediata de la guerra, sino que plantean un desafío prolongado de rehabilitación, inclusión y financiación sanitaria. La destrucción de infraestructura y la exposición a la violencia crean discapacidades físicas y mentales que requieren servicios de largo plazo, desde prótesis y fisioterapia hasta atención psicológica especializada. La OMS subraya que los datos podrían quedar subestimados por las dificultades de acceso en zonas conflictivas.

¿Por qué importa esto para Chile y América Latina? Primero, porque la magnitud de las necesidades humanitarias compite por recursos internacionales y puede limitar fondos disponibles para otras crisis sanitarias en la región. Segundo, porque la interrupción de cadenas de suministro y la presión sobre los precios de medicamentos tienen efectos globales que pueden repercutir en los mercados de salud. Tercero, porque la experiencia de Ucrania resalta lecciones sobre protección del personal sanitario y continuidad de la atención que son relevantes para los planes de resiliencia del sistema de salud chileno. En ese sentido, organismos locales y la propia OMS en Chile han alertado sobre vulnerabilidades como la venta de medicamentos fuera de farmacias, un problema que agrava el acceso en tiempos de crisis.

A pocos días del aniversario, la OMS hace un llamado a proteger instalaciones y trabajadores sanitarios, a aumentar la financiación para rehabilitación y salud mental, y a reforzar los mecanismos internacionales de ayuda. Las cifras publicadas hoy serán, probablemente, un elemento central en las demandas diplomáticas y humanitarias que rodearán la conmemoración del cuarto año de la invasión, y recuerdan que las consecuencias sanitarias de un conflicto pueden persistir durante décadas.