La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, conocida por sus siglas FAO, advierte que un bloqueo del Estrecho de Ormuz podría interrumpir el flujo de insumos agroalimentarios clave y desencadenar una subida abrupta de precios a nivel mundial. Entre un 20% y 45% de las exportaciones de insumos agroalimentarios dependen del transporte marítimo a través de ese paso estratégico, una cifra que para Chile, que importa fertilizantes y otros insumos para su agro, podría traducirse en costos más altos y menor disponibilidad. La FAO señala que si no se permite el paso de barcos que transportan estos insumos críticos, es muy probable que el Índice de Precios de los Alimentos de la FAO siga al alza en abril y que esa tendencia se intensifique en mayo, cuando los agricultores deben ajustar la producción a la disponibilidad de fertilizantes. 

Los economistas de la FAO estiman que la mayoría de los agricultores ya operan con márgenes reducidos; si la producción debe sostenerse con menos recursos, las cosechas podrían disminuir hacia finales de este año y en 2027, elevando el precio de los alimentos básicos y la inflación minorista. Lo último que queremos es una menor producción agrícola, precios más altos de las materias primas e inflación alimentaria el próximo año, afirmó el economista jefe de la FAO, Máximo Torero. El director de la División de Economía Agroalimentaria, David Laborde, añadió que la clave está en las medidas que tomen los países, ya que aislar mercados o restringir exportaciones suele empeorar las condiciones globales. En esa línea, Laborde subrayó que la diferencia radica en las políticas adoptadas y que las respuestas deben evitar agravar los precios de alimentos.

La FAO advierte que, a diferencia de 2022, los riesgos actuales son mayores y podrían combinarse con un fenómeno de El Niño, generando una “tormenta perfecta” que afecte la oferta y los precios mundiales. En ese contexto, la organización insiste en evitar medidas proteccionistas que acentúen la volatilidad y la inflación de los alimentos. En resumen, la crisis de insumos no es sólo una preocupación de economistas: es una señal de alerta para los agricultores, las familias y las economías, incluida la chilena, que podría sentir el golpe en el costo de la canasta familiar y en la rentabilidad del agro local.