La dirección del Partido Socialista (PS) decidió que su colectividad participará en el acto de cierre del gobierno del Presidente Gabriel Boric, pese a la existencia de sectores internos que cuestionan esa asistencia. El encuentro de La Moneda está programado para el viernes en la sede de Santiago del Congreso Nacional, entre las 14.00 y las 20.00 horas.
Para zanjar la discusión interna, la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, convocó a sesión de la mesa del partido este jueves a las 9.00 horas. Vodanovic es senadora y lidera la colectividad; su citación busca dirimir las objeciones que han planteado militantes a la participación en el cónclave de despedida del Ejecutivo.
El repliegue de parte del partido al interior del oficialismo tiene antecedentes recientes. En enero, tras los cruces con diputados del Frente Amplio (FA) y del Partido Comunista (PC) por la absolución de Claudio Crespo por la aprobación de la ley Nain-Retamal en 2023, el PS y el bloque Socialismo Democrático suspendieron su participación en actividades de gobierno y evitaron comités políticos durante el verano.
En el comité político del lunes 2 de marzo, que permitió retomar la instancia, el PS estuvo representado por el diputado y vicepresidente del partido, Arturo Barrios, porque Vodanovic se encontraba en España. La presencia oficial del PS en esa reunión generó nuevos reparos dentro de la bancada; según la presidenta, "hubo algunos diputados que manifestaron que no deberíamos haber ido al comité político el lunes" y "aún hay quienes se sienten bastante heridos" por los episodios anteriores.
La Democracia Cristiana (DC), otro partido del oficialismo, mantiene una posición incierta sobre su asistencia, lo que refleja la fragilidad de la unidad gubernamental en los días previos al cierre de la administración. La convocatoria de Vodanovic apunta a evitar una fractura pública que amplifique las tensiones entre las fuerzas que integran el gobierno.
Políticamente, la decisión de la timonel fortalece su liderazgo interno: gana la conducción partidaria que apuesta por la participación institucional en el acto de despedida. Pierden, en términos relativos, los sectores más críticos que buscaban marcar distancia y usar la ausencia como señal de reproche hacia otras fuerzas del oficialismo. Para la coalición de gobierno, la presencia o ausencia del PS en el cónclave tendrá un valor simbólico sobre la cohesión final de la administración.
Para el ciudadano común, el conflicto es sobre todo una señal. A menos de un mes del cierre del mandato, la fractura pública entre aliados dificulta una salida ordenada y puede reducir la percepción de unidad y responsabilidad del Ejecutivo y sus partidos. La mesa del PS de este jueves será la instancia decisiva para dirimir la tensión y confirmar la lista de asistentes que representarán al partido en el acto de La Moneda.
Si la mesa ratifica la asistencia, el PS concurrirá al cónclave como parte de la delegación oficialista; si no, la opción podría reabrir la disputa interna y empujar a otros partidos a redefinir su presencia. El resultado influirá en la última imagen pública del gobierno y en la dinámica entre las fuerzas de izquierda que componen la coalición.