Un informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) muestra que el personal docente e investigador, PDI, en las universidades españolas ha crecido en la última década pero con un claro sesgo: el aumento viene sobretodo de la universidad privada y la universidad pública enfrenta un envejecimiento marcado, con una edad media de 50,4 años.

El informe 2025, recogido por la agencia EFE, detalla cifras del curso 2023-2024: la edad media del PDI en España es 49,5 años, en la pública 50,4 y en la privada 45,7. Más de 2 de cada 10 docentes en la pública tienen 60 años o más. En conjunto, 141.887 docentes integraban el PDI ese año, un 20% más que en 2015-2016, pero mientras la plantilla privada creció 64% en ocho años, la pública aumentó sólo 13%.

La dimensión del problema es clara en plazos próximos: según el informe, más de la mitad del PDI, 51,8%, se jubilará en las próximas dos décadas. En los centros propios de las universidades públicas la necesidad de reposición es aún mayor: se debería renovar el 56% de la plantilla antes de 2045. A nivel europeo, el promedio de profesorado mayor de 50 años es 38,6% y España aparece como el cuarto país más envejecido desde 2015.

El documento también aborda desigualdades internas. Las mujeres representan 44,6% del PDI, con mayor presencia en privadas (47%) que en públicas (44%). Sin embargo, ocupan menos del 35% de las cátedras, y sólo el 27% de los rectores son mujeres. Hay además una polarización por áreas: más de la mitad del PDI en Educación y Salud es femenino, mientras que en Ingeniería e Informática la presencia femenina baja a 25,7% y 20% respectivamente.

La autora del informe, Montse Álvarez, plantea la necesidad de medidas de estabilización a largo plazo. Propone, entre otras ideas, incentivar financieramente a las universidades que gestionen eficazmente sus plazas de reposición, para evitar vacíos docentes y pérdida de capacidad investigadora.

Qué importa para la política universitaria y la sociedad: un envejecimiento concentrado obliga a planear la renovación de plantillas, a garantizar la transmisión de conocimiento y mentoría, y a diseñar concursos y contratos que atraigan a académicos/as más jóvenes sin sacrificar la calidad de la docencia y la investigación. Además, el crecimiento del PDI en la privada plantea preguntas sobre acceso, financiación y equilibrio entre universidades públicas y privadas.

Relevancia para Chile y la región: aunque el informe trata sobre España, las lecciones son útiles para los responsables de educación superior en Chile. La necesidad de políticas de reemplazo, incentivos para la estabilización y medidas para reducir brechas de género son desafíos que pueden resonar aquí, donde la estructura y financiamiento universitario difieren pero comparten la urgencia del recambio generacional.

Perspectiva final: el informe CYD aporta datos claros sobre un problema demográfico del profesorado universitario. Las decisiones que tomen las autoridades universitarias y los ministerios en los próximos años definirán si la renovación será ordenada, con continuidad en la investigación y la docencia, o si dejará vacíos que afecten la calidad académica a mediano plazo.