José De Gregorio, expresidente del Banco Central, reconoció que no logra explicar por completo la desaceleración de la economía chilena, según La Tercera. En el programa Money Talks de ese medio, dijo: "Estoy sorprendido, me cuesta explicar lo que está pasando".
El cuadro que describe el diario es complejo. La economía está prácticamente en recesión técnica (dos trimestres seguidos de caída), todo apunta a un crecimiento menor a 1% este año y el desempleo se acerca a los dos dígitos, con casi un millón de desocupados.
El contraste con hace unos meses es fuerte. El 17 de diciembre, cuando el Banco Central publicó su IPoM (Informe de Política Monetaria), describía una actividad mundial resiliente. No había guerra, el petróleo rondaba los US$ 80 y el cobre iba hacia máximos históricos. Eso fue tres días después de que José Antonio Kast ganara la segunda vuelta presidencial.
El primer sospechoso es la guerra en Medio Oriente y su efecto en el petróleo. De Gregorio admite el impacto, pero lo relativiza. Según el último WEO (Perspectivas de la Economía Mundial) del FMI, Chile está entre los países con mayor recorte en su proyección desde octubre del año pasado y es el que menos crece.
"El mundo ha resistido el problema del Golfo. Hay más inflación, pero el mundo ha resistido", sostuvo. Para él, culpar a la crisis petrolera como causa principal cuesta, cuando el frenazo no se repite en ningún otro país.
La segunda hipótesis es el recorte de gasto fiscal. Cuando el Estado gasta menos, normalmente la economía crece menos, como una familia que deja de comprar y eso le llega al almacén del barrio. Pero De Gregorio también la descarta: los US$ 6.000 millones en recortes que prometió Kast no aparecen en la ejecución presupuestaria. "Este gobierno va a sobre ejecutar el presupuesto del año anterior. Por lo tanto, no hay apretón fiscal", afirmó.
La minería sí pesa. La caída de la producción minera ha arrastrado al Imacec (el indicador mensual de actividad económica), con seis meses de cifras negativas este año. Aun así, el economista advierte que el PIB no minero también crecerá menos de 1%.
Donde De Gregorio pone más énfasis es en las expectativas, una explicación que también han planteado exautoridades como Mario Marcel y Alejandro Micco. Según él, la confianza cayó más en Chile que en cualquier otro país. Lo atribuye en parte al discurso inicial del gobierno: "Veníamos de un escenario de anuncios de que no hay plata, de que aquí estamos mal (...) y que estábamos quebrados".
A eso sumó el bencinazo de marzo. El gobierno ajustó los parámetros del Mepco (el mecanismo que amortigua las alzas de los combustibles) y provocó el mayor salto de la historia en el precio de las bencinas. "El auto no es una cosa de una minoría, por lo tanto, afectó mucho eso", dijo. En tu bolsillo, eso significó llenar el estanque más caro, y para el economista ese golpe terminó dañando la confianza de los consumidores y, con ello, a las empresas.
Aun así, insistió en que la imagen no está completa: "Algo ayuda a explicar eso también. Pero cuesta tener como una figura completa".
Sobre las medidas del gobierno, como la megarreforma y la reforma al mercado de capitales, dijo que van en la dirección correcta, pero no cree que cambien mucho la curva de crecimiento. "Me cuesta pensar que (...) viene el boom", afirmó. Para el próximo año se declaró más optimista, aunque el texto disponible no detalla qué cifra de crecimiento proyecta.

