En una conferencia junto al ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, el primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que el gobierno israelí reasignará recursos para afrontar el costo creciente de la ofensiva militar lanzada el 28 de febrero en coordinación con Estados Unidos. Netanyahu afirmó que la campaña exige un «esfuerzo fiscal extraordinario» y que la economía nacional puede sostener ese esfuerzo.
Smotrich, quien es el ministro de Finanzas de Israel, explicó que el Ejecutivo optó por postergar varias iniciativas legislativas y reformas económicas para concentrar fondos en el gasto en defensa. Entre las medidas suspendidas figura el proyecto de exención del servicio militar para sectores ultraortodoxos, una propuesta sensible en el debate interno israelí. El gobierno no precisó la cifra exacta en la comparecencia, pero habló de decenas de miles de millones de dólares para cubrir el incremento del gasto militar.
Netanyahu afirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) siguen intensificando operaciones contra objetivos iraníes con el objetivo, según su versión, de desmantelar capacidades nucleares y balísticas de Teherán. Irán, por su parte, ha respondido expandiendo el conflicto hacia otros países de la región y lanzando ataques contra objetivos israelíes y estadounidenses, en una escalada que las autoridades iraníes atribuyen a la respuesta a la ofensiva. Las operaciones ya han dejado más de 1.200 muertos en territorio iraní, según los recuentos citados por medios internacionales.
En términos geopolíticos, la ofensiva conjunta coloca a Washington y Jerusalén en una coordinación abierta que refuerza la lógica de alianza estratégica entre Estados Unidos y Israel, y aumenta las tensiones con actores como Irán y sus aliados en la región. La recalibración presupuestaria israelí busca además consolidar una presencia más influyente de Israel en Oriente Próximo y, según Smotrich, establecer «un nuevo orden regional», una ambición que profundiza la dimensión política de la campaña militar.
La reacción internacional ha sido inmediata en los mercados: la escalada elevó el precio del petróleo y provocó caídas bursátiles, como el retroceso de Wall Street reportado tras los primeros ataques, un movimiento que ha encendido las alarmas entre inversionistas chilenos preocupados por la volatilidad y el efecto en el precio de los combustibles. Para Chile esto puede traducirse en presiones inflacionarias si el crudo sigue subiendo, y en mayor nerviosismo en portafolios expuestos a mercados globales.
La medida anunciada por Netanyahu deberá tramitarse en la Knesset, el Parlamento israelí, donde cualquier reasignación significativa del presupuesto implica negociaciones políticas y posibles ajustes en el corto plazo. Además, la suspensión de reformas domésticas revela el costo interno del conflicto para la cohesión social en Israel, donde temas como el servicio militar y la redistribución fiscal son políticamente sensibles.
De persistir la campaña y las represalias de Irán, los analistas prevén un escenario de mayor incertidumbre regional con impacto económico global, en especial en los mercados de energía. Para Chile, el desafío inmediato será monitorear el efecto sobre el precio del petróleo y la estabilidad de los mercados financieros, mientras la comunidad internacional y los países de la región evalúan respuestas diplomáticas y humanitarias a la escalada.

