El dólar cerró la jornada de este martes en Chile en $909,7 vendedor y $909,4 comprador, con un avance de $24,9 respecto al cierre previo. La sesión estuvo dominada por aversión al riesgo luego de una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente y por el desplome del precio del cobre en los mercados internacionales.

El movimiento global del billete verde se reflejó en el Dollar Index, que avanzó 0,82% hasta los 99 puntos, según registraron operadores. Felipe Sepúlveda, jefe de análisis de Admirals Latinoamérica, explicó que se combinó un “shock externo” con una caída del metal rojo. Sepúlveda dijo que la demanda por activos refugio por las tensiones con Irán fortaleció al dólar a nivel global, y que la pérdida de valor del cobre amplificó la presión sobre el peso chileno.

El cobre, la principal exportación de Chile, se hundió 2,59% hasta US$5,8 la libra tras la apertura de la sesión americana. Ese retroceso afecta directamente los ingresos por exportaciones y la balanza comercial chilena, aumentando la vulnerabilidad del peso frente a movimientos externos. En abril de 2025 el peso registró una alza diaria mayor, cuando el dólar subió $34 tras medidas comerciales y represalias arancelarias entre Estados Unidos y China, un antecedente que los operadores recuerdan ante episodios de aversión al riesgo.

Liza Salinas, branch business director de Liberty Finance, señaló que “el soporte inmediato se ubica en $895–900 y la resistencia en $908–915. El sesgo sigue siendo alcista para el dólar, mientras el Estrecho de Ormuz permanezca sin garantías de tránsito.” El Estrecho de Ormuz es un paso marítimo clave del Golfo Pérsico por donde transita una parte sustancial del petróleo mundial, y cualquier interrupción eleva el precio del crudo y las preocupaciones sobre crecimiento global.

En el plano local, la subida del dólar y la caída del cobre complican la posibilidad de recorte de la TPM, la tasa de política monetaria fijada por el Banco Central de Chile. Analistas y operadores han advertido que la mayor volatilidad reduce las probabilidades de que el banco central reduzca la TPM en próximas reuniones, ya que un peso más débil puede alimentar presiones inflacionarias.

Los efectos se sienten en el mercado financiero: el índice bursátil IPSA registró caídas en jornadas previas ante el alza del dólar y la escalada regional, lo que añade una dimensión de riesgo para inversionistas y empresas exportadoras chilenas. Para los importadores, en cambio, un dólar más caro aumenta costos de insumos y presiona márgenes.

La próxima variable clave será la evolución del conflicto en Medio Oriente y la respuesta de los mercados de materias primas, especialmente del cobre. Si la tensión persiste y el metal no se recupera, el escenario para el peso y la política monetaria chilena seguirá siendo de mayor incertidumbre en las próximas semanas.