Un artículo publicado en la revista Science plantea que la reforestación masiva de zonas degradadas podría capturar hasta un tercio del dióxido de carbono (CO2) que la humanidad ha emitido desde la Revolución Industrial (Bastin et al., Science, 2019). El estudio calcula la superficie potencial para plantar árboles y su capacidad de “secuestro de carbono”, es decir, la captura y almacenamiento de CO2 por la biomasa y los suelos.

Contexto científico La propuesta se basa en identificar tierras donde los árboles alguna vez existieron pero hoy están degradadas o sin uso productivo, y estimar cuánto carbono podría almacenarse si se restauran con vegetación arbórea. Sin embargo, la comunidad científica ha señalado limitaciones: las estimaciones dependen de cuánta tierra esté realmente disponible sin afectar la producción de alimentos, de cuánto carbono ya hay en los suelos, de la elección de especies, y de la tasa de supervivencia de los árboles plantados. Esas incertidumbres hacen que las cifras sean orientativas, no una solución garantizada (Science; Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, IPCC, 2018).

Por qué importa para las personas Capturar carbono con bosques puede contribuir a mitigar el calentamiento global y sus riesgos: el IPCC advirtió que para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C respecto del periodo preindustrial quedan pocos años de acción efectiva (IPCC, Informe Especial 1,5 °C, 2018). Pero plantar árboles no reemplaza la necesidad de reducir emisiones hoy. Además, la eficacia real de programas masivos depende de elegir especies nativas, asegurar la supervivencia a largo plazo, y evitar convertir tierras agrícolas imprescindibles en plantaciones.

Aplicación en Chile En Chile hay potencial y retos específicos. La Corporación Nacional Forestal (CONAF) y el Ministerio del Medio Ambiente impulsan reforestación y conservación de bosques nativos. Zonas con suelos degradados, desde la Araucanía hacia el norte, podrían beneficiarse de restauración ecológica si se planifica con especies nativas, manejo del agua y prevención de incendios. En contraste, el norte más árido tiene limitaciones hídricas que condicionan la supervivencia de árboles.

Ejemplos y lecciones Campañas a gran escala, como la plantación masiva en Etiopía, muestran que la escala es posible, pero especialistas advierten que el éxito real se mide por la supervivencia y la recuperación del ecosistema, no solo por el número de plantas sembradas (Science, reportes de campañas nacionales). La evidencia sugiere priorizar la protección de bosques existentes, restaurar paisajes degradados con especies locales, y monitoreo a largo plazo.

Perspectiva La reforestación puede ser una pieza importante de la respuesta climática, pero no es una bala de plata. Para que aporte de manera real y justa en Chile y el mundo, hace falta combinar plantaciones bien diseñadas con reducciones drásticas de emisiones fósiles, políticas de uso de suelo claras, participación de comunidades locales, y financiamiento para cuidado y seguimiento. Las cifras optimistas del estudio abren la discusión, pero requieren interpretarse con cautela y con planificación basada en la ciencia.

Bastin, J.-F. et al., Science (2019). Estudio sobre potencial global de restauración forestal. Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), Informe Especial 1,5 °C (2018). World Resources Institute (WRI), infografías sobre impactos a 1,5 °C vs 2 °C. Instituciones chilenas: Corporación Nacional Forestal (CONAF), Ministerio del Medio Ambiente de Chile. Reportes sobre campañas de plantación a gran escala (ej. Etiopía), literatura y notas en Science y medios especializados.