El cierre del consulado chileno en Puerto Príncipe tiene un origen más temprano del que se conocía hasta ahora. En una sesión especial del Senado convocada por los problemas de reunificación familiar de menores haitianos en Chile, el canciller subrogante Patricio Torres reveló que las primeras alertas llegaron ocho meses antes de que el cónsul Rafael du Monceau dejara Haití.

Fue en marzo de 2025 cuando Manuel Rioseco, embajador de Chile en Haití, advirtió sobre "trabajos retrasados y un cierto desorden en la labor consular". La advertencia no generó medidas inmediatas. Recién el 29 de septiembre, la Dirección General Consular de Cancillería detectó "graves problemas en la gestión de legalizaciones" en la sección consular de la embajada.

La entonces subsecretaria de Relaciones Exteriores, Gloria de la Fuente, actuó el 3 de octubre: ordenó un sumario administrativo y, ese mismo mes, presentó una denuncia ante la Fiscalía Centro Norte. El 1 de noviembre, el Ejecutivo dispuso el regreso de Rafael du Monceau a Chile. Torres precisó que el diplomático cumple funciones en la Dirección de Asuntos de Europa de la Cancillería desde entonces.

El consulado lleva más de siete meses sin operar. Las familias haitianas residentes en Chile que buscan traer a sus hijos menores no tienen forma de completar los trámites, una situación que motivó la sesión especial de este lunes.

El gobierno de José Antonio Kast reaccionó el 19 de junio pasado: envió dos profesionales de la División de Asuntos Consulares a Puerto Príncipe. Al día siguiente, designó a Marcos Aguayo, hasta entonces embajador en Honduras, como enviado especial a Haití.

Aguayo debe auditar cómo funcionaba la sección consular y proponer nuevos procedimientos. Torres fue directo: "cuando reabramos el consulado en Haití, cosa que tenemos que hacer en algún momento, que se haga de manera más segura y se eviten los problemas que aparentemente han existido en el consulado". La reapertura no tiene fecha definida.