El Ministerio de Salud (Minsal) de Chile entregó este verano un balance epidemiológico que combinó malas noticias sobre enfermedades zoonóticas y riesgos ambientales. Ester Aylwin, jefa de la División de Emergencias Sanitarias del Minsal, y Jorge Vilches, jefe del Departamento de Epidemiología del Minsal, informaron que en lo que va de 2026 se han confirmado 14 casos de hantavirus y que seis personas han fallecido, lo que eleva la letalidad a 43%, según el propio Minsal.

La vigilancia por hantavirus se mantiene activa desde la Región de Atacama hasta la Región de Magallanes. El Minsal recordó que la enfermedad se transmite por el contacto con el ratón de cola larga y por la inhalación de aerosoles contaminados con excretas del roedor, por lo que insistió en ventilar y limpiar espacios cerrados, evitar acumulación de alimentos y usar protección al manipular materiales en zonas rurales. Los primeros síntomas suelen ser fiebre y dolores musculares, y pueden confundirse con una gripe en etapas iniciales, por eso las autoridades piden consulta precoz ante signos de alarma.

En paralelo, el Instituto de Salud Pública (ISP) confirmó el hallazgo de un ejemplar adulto de Aedes aegypti, el mosquito vector de dengue, zika y chikungunya, en el Paso Los Libertadores, un paso fronterizo entre Chile y Argentina. El Minsal aclaró que los casos de esas enfermedades registrados hasta ahora en Chile son importados: siete de dengue y cinco de chikungunya, es decir, personas que se infectaron en el extranjero y fueron diagnosticadas acá. No obstante, ante la detección del mosquito se activó un protocolo de control químico y búsqueda de criaderos en el foco fronterizo para impedir la instalación local del vector, que aumentaría el riesgo de transmisión dentro del país, según el ISP y el Minsal.

La vigilancia sanitaria también detectó problemas en la cadena alimentaria. Hay alertas vigentes para las fórmulas infantiles Alfamino y Alula, y para los choritos en aceite marca Antartic, por sospecha de contaminación con Clostridium botulinum, informó la autoridad. Los brotes por alimentos transmitidos (ETA) han subido un 18% respecto a 2025, sumando 279 episodios y más de 700 personas afectadas en lo que va del año.

A estas amenazas sanitarias se suma la emergencia ambiental. Desde julio se registran más de 3.800 incendios forestales, concentrados principalmente en las regiones del Biobío, Ñuble y La Araucanía, según el reporte del Minsal. Por la proyección de altas temperaturas entre el 20 y 24 de febrero, Salud identificó 445 centros de salud en zonas de “botón rojo”, es decir, de alto riesgo por incendio, ubicados mayoritariamente en las regiones del Maule, O'Higgins y Metropolitana.

Las autoridades llamaron a medidas de autocuidado concretas: evitar la exposición solar entre las 11:00 y 17:00 horas, hidratación constante y uso de protector solar; quienes acampan o viven en zonas rurales deben mantener limpieza de maleza alrededor de las viviendas y ventilar lugares cerrados para reducir el riesgo de hantavirus. Además, el Minsal reforzó los controles de vectores en pasos fronterizos y las inspecciones sanitarias a productos alimentarios implicados.

La voz oficial del Minsal y las pruebas del ISP marcan la hoja de ruta inmediata: mantener la vigilancia epidemiológica, intensificar la búsqueda activa de criaderos del mosquito, confirmar y rastrear fuentes de ETA, y priorizar la atención en los centros de salud en zonas de alto riesgo. Para la población, la recomendación es sencilla y basada en evidencia, medidas de prevención doméstica y consulta temprana ante síntomas, porque la detección rápida y las acciones locales son decisivas para evitar que estas alertas se transformen en brotes más amplios.