Según reportes del Wall Street Journal, la Casa Blanca evalúa una acción militar temprana y limitada contra objetivos iraníes para presionar a Teherán a negociar, luego de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijera que Irán tiene “10 a 15 días” para cerrar un acuerdo sobre su programa nuclear.
El mismo informe señala que asesores también han discutido operaciones de mayor envergadura, que podrían escalar hacia un objetivo de terminar el programa nuclear iraní o forzar un colapso del régimen. Bloomberg reportó que EE.UU. ha concentrado la mayor movilización de fuerzas en la región desde la invasión a Irak hace 23 años, con el traslado de dos portaaviones, aviones de combate y aviones cisterna, y la posibilidad de operar en conjunto con Israel, aliado cercano de Washington en Medio Oriente.
Esta combinación de ultimátum público y despliegue militar busca forzar negociaciones sin provocar una respuesta total de Irán, según analistas citados por la prensa. Desde la perspectiva de Teherán, cualquier ataque sería visto como violación de soberanía y podría acelerar represalias contra objetivos estadounidenses o aliados en la región.
En los mercados la tensión ya se está filtrando. Como informamos, Wall Street cerró a la baja ante el aumento del riesgo geopolítico y el precio del petróleo subió, lo que generó inquietud entre inversionistas chilenos. Un conflicto en el Golfo tiende a encarecer el crudo, aumentar primas de riesgo en seguros y fletes, y producir volatilidad en activos globales, efectos que repercuten en la Bolsa de Santiago y en carteras de ahorro e inversión en Chile.
Para Chile los canales de transmisión son claros. Al subir el petróleo aumentan los costos de transporte y la inflación importada, presionando a bolsillos y a la política monetaria. Además, la mayor aversión al riesgo puede afectar la demanda global de cobre, el principal producto de exportación chileno, e introducir mayor volatilidad en los precios que reciben las empresas mineras y los ingresos fiscales.
En el plano diplomático, una escalada complicaría los esfuerzos multilaterales sobre no proliferación nuclear y tensionaría las relaciones entre bloques. Actores relevantes incluyen al gobierno iraní, potencialmente sus fuerzas armadas, EE.UU. y sus aliados regionales como Israel, y organizaciones internacionales que podrían ser llamadas a mediar.
Qué seguir: declaraciones oficiales de la Casa Blanca y del Pentágono, la respuesta de Irán, movimientos adicionales de fuerzas en el Golfo, la evolución de los precios del petróleo y el comportamiento de la Bolsa de Santiago. En Chile, autoridades económicas y los inversionistas estarán atentos a señales que puedan impactar inflación, tipo de cambio y la renta de las exportaciones mineras.
