En la ceremonia de la primera piedra del nuevo Hospital de Licantén, en la Región del Maule, el Presidente Gabriel Boric defendió este miércoles la gestión de su gobierno en materia de reconstrucción, a dos semanas de entregar la Presidencia a José Antonio Kast.

Boric destacó una inversión superior a $34 mil millones de pesos chilenos para el recinto, recordó las obras de mitigación tras el desborde del río Mataquito en 2023 y repitió que la política de Copago Cero, su enfoque en salud, refleja la convicción de que la salud es un derecho y no un negocio. También dijo que la permisología debe racionalizarse para acelerar obras, pero sin eliminarla.

El Presidente cargó contra la oposición, pidiéndole que no «buscar la cuña fácil» y afirmando que "es absolutamente falso" que el Estado no haya respondido en las reconstrucciones. Señaló, además, que buena parte del trabajo lo han hecho servidores públicos que no son de confianza política y que merecen respeto.

El acto en Licantén responde a daños por el desborde del río Mataquito en 2023, que obligaron a intervenir infraestructura sanitaria y pesquera. Boric mencionó también avances en recuperación productiva, conservación de caletas y encauzamiento de ríos y esteros en la zona. Durante la jornada compartió un video de una vecina de Punta Parra, comuna de Tomé en la Región del Biobío, identificada como "Rosita", quien agradecía que una vivienda estuviera ya en construcción.

En perspectiva histórica, Chile acumula experiencias de reconstrucción lentas y complejas, como la poscatástrofe del terremoto de 2010. Esa memoria explica por qué el gobierno puso énfasis en institucionalizar procesos y en reconocer al personal técnico. Sin embargo, las reconstrucciones siguen exigiendo coordinación interministerial y recursos estables a mediano plazo.

Políticamente, la declaración llega en plena transición. Gana el oficialismo la narrativa de haber dejado proyectos concretos en terreno; pierde la oposición, que busca cuestionar la gestión en condiciones que el gobierno tilda de oportunistas. Para el ciudadano común, la clave es si las obras se traducen en servicio efectivo: un hospital nuevo cambia atención, pero la reconstrucción demanda mantenimiento, financiamiento y continuidad más allá del cambio de administración.

En los próximos días, la oposición probablemente intensificará el escrutinio sobre plazos y ejecución de obras, mientras que el gobierno saliente buscará consolidar entregables. La tensión será sobre prioridades y sobre cómo se preserva la continuidad administrativa durante la entrega presidencial.