La noche del martes, un cruce entre Mauricio Correa y Julio César Rodríguez se transmitió en vivo durante la cobertura del Festival de Viña del Mar, luego de que Correa afirmara en pantalla haber sido quien lo "descubrió" en sus inicios.

El intercambio se produjo en el panel de Only Viña, el programa satélite de Mega durante el certamen, conducido por José Antonio Neme y Tonka Tomicic. Allí, Mauricio Correa, exdirector del matinal Buenos Días a Todos, relató que el vínculo con Rodríguez se quebró "por culpa de un ‘cahuín de Salomón y Tutu Tutu no me habló nunca más y me quitó el saludo’", según reprodujo al aire.

Ante esa versión, Neme marcó a Julio César Rodríguez, actual rostro y director de programación de Chilevisión, para que diera su versión en directo. Rodríguez respondió con sorpresa a la llamada, preguntando "¿Está saliendo esto al aire?". Luego negó la afirmación de Correa: "Él no me descubrió. Primero. Ya. Primero", aunque reconoció que en una conversación fuera de un estudio de TVN Correa le dijo que iba a llegar lejos.

Tras el intercambio telefónico, Correa dijo en el panel que "algún día contaré por qué Julio se enojó conmigo y no yo con él", dejando abierta la promesa de una nueva versión. El episodio volvió a poner sobre la mesa dos relatos contrapuestos sobre los orígenes de una relación profesional que, según ambos, se remonta a varios años atrás.

Más allá del cahuín personal, el momento ilumina dinámicas más amplias de la televisión chilena, donde las afirmaciones sobre "descubrimientos" y las lealtades profesionales suelen convertirse en material público. En redes sociales y otros programas de farándula la llamada se transformó en tema de conversación, con usuarios y paneles reconstruyendo anécdotas y fechas, aunque no existe una verificación pública que respalde fehacientemente la versión de quién "descubrió" a quién.

El episodio, enmarcado en una semana en que Viña concentra audiencia y narrativas de la industria, dejó la sensación de que la disputa personal podría tener más capítulos. Por ahora, lo concreto es que dos figuras conocidas de la pantalla nacional ofrecieron versiones distintas y que el festival volvió, una vez más, el escenario donde la televisión chilena debate sus propias historias.