Gabriel Boric, presidente de la República, recibió este domingo en Palacio de La Moneda al presidente electo José Antonio Kast, en una reunión que busca retomar la preparación del traspaso presidencial a tres días del cambio de mando. Tras el encuentro, ambos dieron declaraciones por separado y reiteraron su intención de que la ceremonia sea un acto institucional y ordenado.
La cita ocurre después del quiebre ocurrido esta semana, cuando Kast suspendió las bilaterales de traspaso tras una tensa reunión en La Moneda, y provocó reacciones encontradas en el Congreso Nacional de Chile: respaldo desde la derecha y críticas desde el oficialismo, según reportes anteriores. En ese contexto, el encuentro de hoy se leyó como un intento por recomponer canales básicos de coordinación antes de la jura.
En su punto de prensa, Kast dijo que conversaron sobre "varios temas que él (Boric) considera relevantes" y que se le informaron antecedentes para su análisis. "Me entregó los antecedentes, cosa que agradezco para un análisis posterior y para la toma de decisiones cuando ya corresponda, una vez habiendo jurado como Presidente de la República", indicó el mandatario electo. Añadió que ambos concordaron en hacer "todo lo necesario para que este sea un acto republicano de cambio de mando" y que esperan que ocurra "con toda normalidad".
El intercambio público de hoy mezcla la dimensión institucional con la política. Para sectores de la derecha, la postura de Kast y la suspensión previa fueron una señal de firmeza; para el oficialismo, la crisis en las bilaterales dejó heridas que requieren aclaración y confianza técnica, más allá de los gestos. Además, Kast ha mantenido reuniones con su equipo en Las Condes para delinear medidas iniciales, según informaciones relacionadas.
No está claro si con este acercamiento se restablecerán todas las bilaterales técnicas suspendidas, ni qué detalle del traspaso seguirá siendo compartido en los próximos días. Lo concreto es que ambos mandatarios consignaron hoy su voluntad de asegurar un relevo institucional. En los tres días que quedan hasta la asunción, el país observará si ese compromiso se traduce en coordinación práctica o si persisten tensiones que condicionen el acto protocolar y la transición de responsabilidades.