El grupo minero británico Anglo American anunció que cerró 2025 con un resultado negativo de 3.741 millones de dólares, tras reconocer una amortización de 2.300 millones de dólares en su filial de diamantes De Beers. La empresa atribuyó la pérdida a la depreciación del negocio de diamantes y a otros ajustes contables del año.
Anglo American atribuye la amortización de De Beers a una combinación de factores: precios más bajos del diamante, una mayor preferencia de algunos consumidores por diamantes cultivados en laboratorio frente a los naturales, y un excedente de diamantes en bruto en relación con la demanda. Según la compañía, el valor contable de De Beers queda ahora en 2.300 millones de dólares.
Esta es la tercera vez en tres años que Anglo American registra un deterioro en el valor de De Beers. La empresa contabilizó amortizaciones previas de 2.900 y 1.600 millones de dólares en 2024 y 2023, respectivamente, lo que eleva el impacto total por deterioros en el negocio diamante a 6.800 millones de dólares.
Duncan Wanblad, consejero delegado de Anglo American, calificó 2025 como un año "transformador" para la compañía, subrayando avances en la simplificación de su cartera y la estrategia de crecimiento. Wanblad destacó el acuerdo de fusión con la canadiense Teck Resources para crear una nueva sociedad, Anglo Teck, que tendría una capitalización conjunta estimada en 53.000 millones de dólares y estaría controlada en un 62,4% por accionistas de Anglo American y en un 37,6% por accionistas de Teck.
La compañía además informó sobre el avance en la venta de su negocio de carbón siderúrgico, que ya se está ejecutando, y que la venta del negocio de níquel está sujeta a aprobación regulatoria. Anglo American también dijo que sigue avanzando en la separación de De Beers del grupo como parte de su plan de optimización de cartera.
¿Qué significa esto para Chile y Latinoamérica? Anglo American es un actor global con presencia y activos relevantes en la región, por lo que sus decisiones de capital afectan cadenas de suministro, proveedores de servicios mineros y el flujo de inversión hacia proyectos de materias primas. Aunque el ajuste de De Beers impacta principalmente al segmento de diamantes, la reorientación de la empresa hacia «minerales críticos», que motiva la fusión con Teck, puede tener efectos indirectos en la región. Si Anglo Teck prioriza inversión en cobre, litio y otros insumos para la transición energética, Chile podría ver oportunidades de mayor inversión; si por el contrario la compañía reduce gasto de capital, podrían verse presiones sobre proveedores y proyectos en etapa temprana.
Es importante subrayar que los diamantes no son un pilar de la minería chilena, por lo que el deterioro de De Beers no golpea directamente la producción local. El impacto más concreto para Chile sería a través de cambios en la asignación de capital del grupo, en las prioridades de compra y en la competencia por activos en la región. Todo ello dependerá de la concreción de la fusión con Teck, de las aprobaciones regulatorias pendientes y de la evolución de los mercados de materias primas.
Los próximos pasos a observar son la culminación de la venta del negocio de carbón siderúrgico, la aprobación regulatoria de la venta de níquel y la separación anunciada de De Beers, además del avance del proceso de fusión con Teck. Esas decisiones marcarán si los recursos que ahora reflejan pérdidas se reasignan hacia proyectos vinculados a la transición energética, lo que tendría mayor relevancia estratégica para la minería chilena y latinoamericana.
