El viernes 27 de febrero el diputado Jaime Mulet, representante por Vallenar, fue visto en La Moneda chica, en calle La Gloria, donde se reunió con el presidente electo José Antonio Kast. El encuentro ocurre en medio de la negociación por la presidencia de la Mesa de la Cámara de Diputadas y Diputados y de una disputa legal que podría llevar a la pérdida del registro del partido del que es parte su familia.

La tensión política tiene dos frentes. Por un lado, las bancadas opositoras suman actualmente 76 votos y necesitan 78 votos para asegurar la presidencia de la Cámara, según fuentes parlamentarias. En ese contexto, las conversaciones por la Mesa se reanudaron este lunes y el nombre de Mulet cobró protagonismo por su capacidad de negociación individual. Por otro lado, la tienda liderada por la esposa de Mulet, Flavia Torrealba, presentó una reclamación ante el Tribunal Calificador de Elecciones, conocido como Tricel, el 19 de febrero, lo que dejó al partido en una situación incierta.

La organización en cuestión es la Federación Regionalista Verde Social (FRVS). Fuentes internas del partido dicen que buscan evitar una resolución adversa en Tricel, aunque en el círculo cercano de Mulet admiten cautela sobre las probabilidades de éxito. En el oficialismo miran con atención los movimientos del diputado, porque su posición puede inclinar la balanza en la elección de la mesa, y porque Mulet tiene historial de negociar de manera independiente.

Históricamente, las decisiones del Tribunal Calificador de Elecciones han marcado la supervivencia de partidos menores en Chile, al aplicar normas sobre representación y requisitos formales. Ese antecedente explica la urgencia de la maniobra política: perder el registro implicaría reducir la pluralidad parlamentaria y modificar los equilibrios en comisiones y votaciones clave.

¿Quién gana y quién pierde? Si Mulet logra apoyo para el FRVS, gana el partido y, posiblemente, el propio diputado, que preservaría su red de representación territorial. Si la principal apuesta es asegurar la presidencia de la Cámara, la oposición se reforzaría si logra sumar esos votos; en cambio, la derecha vería limitada su opción de asumir la mesa. Para el ciudadano común, la consecuencia es indirecta pero real: menos partidos significa menos opciones políticas y una representación más concentrada en el Congreso.

La estrategia de Mulet combina recursos legales y gestos políticos. Buscar respaldo con Kast es un movimiento que puede dar recursos o acuerdos puntuales, sin que ello implique un traspaso ideológico claro, según cercanos al parlamentario. Quedan abiertas preguntas sobre hasta dónde llegará la concesión mutua entre un presidente electo de derecha y un diputado regionalista que habitualmente negocia por separado.

El siguiente paso es la resolución del Tricel y el curso de las negociaciones por la Mesa en las próximas semanas. Ambas definiciones condicionarán la representación parlamentaria y la capacidad del FRVS para seguir compitiendo en la arena política nacional.