La economía chilena terminará 2026 sin crecimiento y la crisis del desempleo se mantendrá en los próximos trimestres, según El Mostrador, que tuvo acceso al informe de octubre de Gemines, consultora económica chilena. El documento atribuye la debilidad al consumo, la inversión y la construcción, y no principalmente a la minería.
"Este año ya está jugado", sostiene el gerente general de Gemines, Tomás Izquierdo. Admite que el resultado podría ir de una pequeña expansión a una leve contracción, pero considera que unas décimas de diferencia no cambian el balance de un año perdido.
Los autores tienen matices. Alejandro Fernández anticipa una leve contracción anual, mientras Izquierdo describe un resultado cercano a cero. Ambos coinciden en que el problema va más allá de los tropiezos puntuales de la producción minera.
El contraste con el comercio exterior es llamativo. Gemines destaca precios del cobre elevados, términos de intercambio (la relación entre lo que valen las exportaciones y las importaciones) cercanos a máximos históricos y un superávit comercial de más de US$34.000 millones en doce meses. Ese viento a favor no se ha traducido en más actividad interna.
Las cifras de la consultora muestran el cuadro. A agosto, la actividad no minera creció apenas 0,4% frente al mismo período de 2025, en serie desestacionalizada (ajustada para quitar efectos de calendario y temporada). Al sumar la minería, el resultado pasa a una caída de 0,5%.
Izquierdo recuerda que la minería representó menos del 10% del PIB (producto interno bruto, el valor de todo lo que produce el país) en 2025. Por eso su retroceso no alcanza para explicar por sí solo el desempeño general. El cobre empeora un panorama que ya venía débil.
El diagnóstico apunta a una demanda deprimida. El consumo privado ha crecido de forma marginal en los últimos cuatro trimestres y la inversión en capital fijo cayó en el primer semestre de 2026. La construcción suma cuatro trimestres seguidos de retroceso, con un alto stock de viviendas sin vender.
A eso se agregan presiones externas: energía e insumos más caros, tasas de interés internacionales más altas y la depreciación del peso. Gemines reconoce además el efecto de los accidentes en El Teniente, la mina de Codelco, y de los problemas en las capturas pesqueras, aunque los considera insuficientes para explicar todo.
Para 2027, la consultora proyecta un crecimiento algo superior al 3%, impulsado por la inversión, que crecería algo menos de 10%. Izquierdo vincula esa mejora con menor incertidumbre tras la promulgación de la Ley de Reconstrucción, sobre todo para el sector inmobiliario y sus proveedores.
El repunte, sin embargo, no resolvería el problema laboral. "La crisis en curso observada en nuestro mercado laboral es muy grave, profunda, y nada indica que se resolverá en los próximos trimestres", advierte el informe. El desempleo bajaría algo, pero seguiría muy por sobre sus niveles previos al estallido social.
La explicación está en una brecha. Desde marzo de 2023, el índice de costo laboral real subió 10,1%, mientras el producto por trabajador, calculado con el Imacec (el índice mensual de actividad económica) y el empleo, avanzó apenas 0,2%. Dicho simple, contratar se encareció mucho más de lo que rinde cada trabajador.
Gemines interpreta que esa diferencia empuja a las empresas a usar menos mano de obra o reemplazarla con máquinas y tecnología. Atribuye parte de la presión al alza del salario mínimo, la reducción de jornada y las mayores cotizaciones previsionales. Es la lectura de la consultora: la comparación no permite medir cuánto pesa cada medida.
Para quien busca trabajo, el mensaje es directo. Aunque la economía crezca sobre 3% en 2027, Gemines estima que el desempleo seguirá sobre sus niveles prepandemia durante un período prolongado. Hasta ahora, ningún otro medio ha confirmado el contenido del informe.



