China dio un nuevo paso en su relación con Chile al publicar, el 25 de febrero de 2026, el Catálogo para el fomento de importación de servicios 2026, elaborado por el Ministerio de Comercio de China (MOFCOM). Este anuncio marca una señal importante en un contexto de regulaciones que evolucionan y que obligan a los exportadores a adaptar contratos y operaciones para operar en China.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas de China (NBS), las importaciones de servicios en 2025 alcanzaron 4.455,5 mil millones de yuanes, equivalente a US$630 mil millones, dejando en claro que el país mantiene un déficit estructural en servicios. Este dato subraya la magnitud de la dependencia china de proveedores extranjeros para avanzar en su economía basada en el consumo, la tecnología y el conocimiento.

La estructura de importación de servicios en China se reparte en tres bloques: primero, los servicios de viaje, que incluyen turismo y educación internacional; segundo, los servicios empresariales y profesionales, como consultoría, ingeniería, logística y servicios financieros; y tercero, los servicios intensivos en conocimiento, como propiedad intelectual, software e I+D, que ya representan más del 40% del total de comercio de servicios.

El origen de estas importaciones continúa estando dominado por economías avanzadas. Estados Unidos, la Unión Europea y Japón se posicionan como los principales proveedores de servicios hacia China, con grandes firmas globales como Microsoft, IBM y Accenture en el radar del ecosistema de importación chino.

La publicación del Catálogo para el fomento de importación de servicios 2026 por parte del MOFCOM abre una ventana de oportunidad para acercar a Chile a un mercado de tamaño y complejidad notable. En la práctica, esto implica que las exportaciones de servicios chilenas podrían encontrar caminos para ingresar a China si logran adaptar su marco normativo, contratos y operaciones a un entorno regulatorio en constante evolución.

Sin embargo, conviene distinguir entre un anuncio y la realidad operativa. La implementación de las medidas dependerá de acuerdos bilaterales, trámites y cumplimiento de normas, por lo que el efecto real puede tardar en materializarse. Aun así, el marco establece un rumbo claro para ampliar la presencia de servicios chilenos en China en los próximos años, especialmente en áreas como educación, tecnología, consultoría y turismo.

En resumen, la inédita iniciativa de MOFCOM podría acelerar una relación más equilibrada entre China y Chile en el comercio de servicios, siempre que las empresas chilenas preparen una oferta competitiva y compatible con la regulación china.