Christian Lindmeier, portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió en rueda de prensa que la guerra en Ucrania ha provocado que aproximadamente 390.000 personas queden con alguna discapacidad, a pocos días del cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa. La cifra, dijo, supera en más de un 10% el número de personas con discapacidad registrado antes del conflicto.
El portavoz puso además el foco en los ataques al sistema sanitario desde el comienzo de las hostilidades: según la OMS se registran 2.872 incidentes contra centros y personal de salud, que han causado 233 muertes y 937 heridos. Lindmeier subrayó que "los números son una cosa, la historia detrás es otra mucho mayor", y advirtió que el acceso a la atención médica sigue comprometido en las zonas cercanas al frente.
La OMS detalló que en las áreas próximas a la línea de combate el 60% de la población considera su salud pobre o muy pobre, frente al 42% en zonas más seguras. La agencia también destacó el impacto en la salud mental: el año pasado el 72% de las personas reportó problemas como ansiedad y depresión. Desde el inicio de la guerra, el 84% de los hogares declaró no haber tenido acceso a los medicamentos que necesitaban, por el alza de precios y la falta de farmacias.
Estos datos llegan en un contexto de conflicto abierto desde febrero de 2022, cuando la Federación Rusa lanzó la invasión a gran escala de Ucrania. La OMS documenta los daños al sistema sanitario sin asignar responsabilidades en su comunicado, y recuerda que el derecho internacional humanitario protege instalaciones y personal médico en los conflictos armados.
La información de la OMS apunta a una carga sanitaria que no solo es inmediata, sino de largo plazo: discapacidad física y mental que exigirá rehabilitación, prótesis, cuidados continuos y adaptación de servicios. Para las organizaciones humanitarias esto implica desplegar programas de rehabilitación y salud mental sostenibles, y asegurar el abastecimiento de medicamentos y suministros en zonas afectadas.
Para Chile y América Latina, el informe tiene varias lecturas prácticas. Primero, muestra la necesidad de fortalecer capacidades locales en atención a trauma complejo y rehabilitación, áreas en que instituciones como la Cruz Roja Chilena y clínicas públicas y privadas pueden colaborar en capacitación y transferencia de conocimientos. Segundo, resalta cómo las crisis de gran escala compiten por fondos humanitarios internacionales, lo que puede reducir la disponibilidad de recursos para emergencias en la región, como las vinculadas a migración y desastres naturales. Tercero, la experiencia ucraniana subraya la importancia de sistemas de salud resilientes y de planes de salud mental comunitaria ante crisis prolongadas.
La OMS pidió medidas urgentes de protección para los servicios sanitarios y mayor apoyo internacional para responder a las necesidades de rehabilitación y salud mental. A medida que se acerca el cuarto aniversario de la invasión, las cifras muestran que el costo humano del conflicto continuará modelando las prioridades de ayuda y la respuesta sanitaria internacional en los años por venir.
