El dólar interbancario subió $2,3 y se ubicó en $868,4 a media mañana, tras informes desde Estados Unidos que combinaron un crecimiento económico más débil de lo esperado con una inflación mayor, en particular el dato de precios que monitorea la Reserva Federal.

La primera estimación del PIB (producto interno bruto) del cuarto trimestre de 2025 mostró un avance anualizado de 1,4%, por debajo del 2,8% que esperaba el consenso, lo que sugiere una dinámica económica más lenta. En paralelo, el deflactor del PIB, que mide la evolución de los precios en la economía, y el deflactor subyacente del gasto en consumo personal, conocido como PCE por sus siglas en inglés (personal consumption expenditures, el indicador de inflación favorito de la Reserva Federal, el banco central de EE. UU.), llegaron más altos de lo proyectado. El PCE subyacente aumentó 0,4% mensual, versus 0,3% esperado.

Explicación rápida: el PCE subyacente excluye componentes volátiles, como energía y alimentos, para dar una lectura más estable de la inflación. El dollar index, que compara al dólar con una canasta de monedas de economías desarrolladas, se mantuvo en máximos de un mes, lo que fortaleció la moneda estadounidense frente a muchas divisas emergentes.

¿Por qué se movió el peso chileno? En el corto plazo hay dos fuerzas opuestas. Un PIB más débil suele relajar las expectativas sobre la necesidad de tasas altas, lo que normalmente debilita al dólar. Sin embargo, la sorpresa inflacionaria aumenta la probabilidad de que la Reserva Federal mantenga o incluso endurezca su política de tasas, lo que refuerza al dólar. En esta jornada prevaleció la segunda señal, y el tipo de cambio avanzó desde $866,1 hasta $868,4.

A esto se sumó una mayor aversión al riesgo por la escalada geopolítica entre Estados Unidos e Irán, tras un despliegue militar estadounidense en la región y declaraciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, exigiendo un acuerdo nuclear en un plazo breve. La tensión elevó la demanda por activos considerados refugio y por el dólar.

Impacto local: el fortalecimiento del dólar y la caída de alzas en el cobre, el principal producto de exportación de Chile, aumentan la presión sobre el peso y pueden complicar la hoja de ruta del Banco Central de Chile. Si la Fed mantiene tasas altas por más tiempo, los inversionistas exigirán rendimientos mayores en mercados emergentes, lo que puede subir las tasas locales y encarecer el financiamiento para empresas y el consumo.

Perspectiva: los mercados estarán atentos a próximas lecturas de actividad e inflación en EE. UU. y a la evolución de la tensión en Medio Oriente. Para un país exportador de cobre como Chile, la combinación de un dólar fuerte y precios del cobre débiles es la que más afecta el tipo de cambio y las expectativas macro. Con volúmenes globales algo acotados en la semana, la dirección clara podría volver cuando lleguen nuevos datos económicos o cambios geopolíticos.