La Diócesis de Camden, en el sur de Nueva Jersey, Estados Unidos, anunció un acuerdo para crear un fondo destinado a reparar a sobrevivientes de abuso sexual, según una carta formal del obispo Joseph A. Williams, obispo de Camden, Estados Unidos.
El convenio, que debe ser homologado por un tribunal de bancarrotas, contempla la constitución de un fideicomiso financiado por la propia diócesis y por sus aseguradoras. El monto acordado asciende a USD 180 millones (180 millones de dólares) y beneficiaría a más de 300 sobrevivientes, cifras que duplican el pacto preliminar alcanzado en 2022.
Los historiales sobre abuso en la Iglesia Católica de Estados Unidos muestran un patrón de denuncias a lo largo de décadas. Según bishop-accountability.org, una organización independiente estadounidense que monitorea casos de abuso eclesiástico, entre 1950 y 2016 la Iglesia recibió alrededor de 18.500 acusaciones contra unas 6.700 personas del clero. Para las víctimas del sur de Nueva Jersey, el anuncio fue recibido como un paso concreto hacia la reparación y el reconocimiento institucional.
En su misiva, Joseph A. Williams expresó agradecimiento por la valentía de quienes denunciaron, y escribió "A cada uno de esos sobrevivientes, me gustaría decirle: Gracias por su valentía al presentarse". Ese mensaje dejó clara la posición pública de la diócesis frente a la magnitud de los hechos revelados.
En términos institucionales, el acuerdo refleja dos dinámicas recurrentes: la presión legal y mediática que obliga a las diócesis a negociar, y el papel decisivo de las aseguradoras en la financiación de las indemnizaciones. También revive el debate sobre encubrimiento, ya que a comienzos del siglo XXI varios obispos y autoridades diocesanas en Estados Unidos renunciaron tras investigaciones que los vinculaban con protecciones a agresores.
Para los tribunales y las partes, el próximo paso es la aprobación del plan de bancarrota. Si el juez lo homologa, el fideicomiso comenzará a distribuir los pagos según los criterios que fijará el proceso judicial. Más allá del pago económico, el caso en Camden vuelve a poner en la agenda pública la exigencia de transparencia y medidas preventivas en la Iglesia.
Para Chile, este acuerdo en Estados Unidos reaviva recuerdos de los escándalos que también afectaron a la Iglesia chilena en los últimos años y refuerza la discusión sobre mecanismos de reparación, transparencia y responsabilidad institucional a nivel global. Queda pendiente observar si el modelo de financiamiento y la negociación con aseguradoras marcan un precedente que impulse acuerdos similares en otras diócesis estadounidenses.
