El mayor déficit estructural al cierre de 2025 reactivó el debate público sobre la regla fiscal que orienta la política presupuestaria chilena desde 2001. Economistas consultados coinciden en que el principio del balance a mediano plazo debe seguir siendo el eje, aunque plantean reformas para que la norma se cumpla efectivamente.

La regla vigente se basa en el balance cíclicamente ajustado, BCA, que procura separar lo coyuntural de lo estructural en las cuentas del Fisco. Ese marco fue diseñado a comienzos de siglo por el entonces ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre, junto a Mario Marcel en la Dirección de Presupuestos, con la participación de Rodrigo Valdés como asesor macroeconómico.

En la práctica, la norma ha mostrado desvíos prolongados: en 2025 el balance estructural cerró en -3,6% del PIB, muy por debajo de la meta establecida por el decreto del 10 de octubre de 2025, que fijó un objetivo de -1,6% del PIB. Esos incumplimientos, acumulados en más de una década, explican la inquietud entre académicos y técnicos.

La discusión se avivó además por la columna publicada en El Mercurio por Pablo García, exvicepresidente del Banco Central de Chile, quien planteó que "una estrategia fiscal creíble requiere definir objetivos e instrumentos. El balance fiscal estructural no está cumpliendo ni lo uno ni lo otro". La intervención pública desató réplicas entre especialistas y actores políticos.

Los economistas entrevistados valoran mantener el anclaje del BCA, pero sugieren cambios orientados a mejorar la gobernanza y la credibilidad fiscal. Entre las propuestas mencionadas por fuentes técnicas aparecen precisar los instrumentos operativos de la regla, fortalecer mecanismos de cumplimiento y revisar los supuestos macroeconómicos usados para ajustar el balance, sin que hasta ahora exista un diseño consensuado de reforma.

En la esfera institucional, no hay hasta la fecha un anuncio oficial del Ministerio de Hacienda ni de la Dirección de Presupuestos (Dipres) sobre un proyecto de modificación de la regla. El debate se da en un contexto en que las nuevas autoridades han planteado la necesidad de ajustes de gasto y eventuales reducciones de impuestos, lo que añade urgencia a la discusión sobre cómo recuperar la credibilidad fiscal.

La discusión promete prolongarse en las próximas semanas: los expertos pidieron un debate técnico amplio, con participación del Banco Central de Chile y de la Dipres, y advirtieron que cualquier cambio debería acompañarse de reglas claras de implementación y supervisión para evitar nuevos incumplimientos. La decisión sobre si se introducen reformas concretas dependerá del balance entre disciplina fiscal y prioridades sociales que fije el gobierno en su próxima agenda presupuestaria.