Las compañías chilenas colocaron un récord de deuda en 2025, con emisiones por $11.680 mil millones, un aumento de 58% respecto a 2024, impulsado por una demanda fuerte de inversionistas institucionales. Este dato, reportado por RiskAmerica, marca el mayor volumen de colocaciones desde que existen registros del mercado local.
La renta fija, que son instrumentos de deuda que pagan intereses fijos y donde entran los bonos, vivió un año de recuperación luego de los efectos más duros de la pandemia. Bloomberg, la agencia de noticias financiera global, también consignó que las emisiones chilenas superaron ampliamente a las de otros países de la región, aunque no todos los reportes detallan qué empresas específicas salieron al mercado.
La fuerza del repunte estuvo concentrada en inversionistas institucionales. Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), la industria de fondos mutuos (FFMM) y las compañías de seguros de vida (CSV) abastecieron gran parte de la demanda. La Superintendencia de Pensiones, el regulador que fiscaliza a las AFP, informó que los activos bajo administración de las AFP crecieron 28%, pasando de US$ 186 mil millones a US$ 239 mil millones, lo que amplió su capacidad para comprar deuda local.
Gonzalo Covarrubias, socio fundador de Link Capital y ejecutivo chileno del mercado de capitales, dijo que "el año fue extraordinario... En mis 20 años en la industria ha sido el mejor que he visto en cuanto a demanda, apetito y tipos de transacciones que se pueden hacer". Link Capital estuvo presente como asesor en cerca de un tercio de las emisiones del ejercicio, según el propio Covarrubias.
Fuentes públicas y agentes del mercado atribuyen el boom a una conjunción de factores: la escasez relativa de colocaciones en años previos, la acumulación de recursos por parte de los institucionales y un mayor interés por activos locales que ofrecen rendimientos atractivos frente a alternativas. Sin embargo, los reportes consultados no detallan el perfil exacto de los emisores ni las tasas promedio de las emisiones, información que los inversionistas suelen revisar para evaluar riesgo y precio.
El alza en la actividad trae beneficios claros y riesgos. Para empresas, emitir permite financiar proyectos y refinanciar deuda existente. Para inversionistas institucionales, amplía el universo de papeles para colocar capital. Pero analistas advierten sobre la concentración del mercado si unas pocas instituciones absorben una porción grande de emisiones, y sobre la necesidad de mantener estándares de calidad crediticia para evitar problemas a futuro.
La política monetaria del Banco Central de Chile y las condiciones financieras globales seguirán siendo determinantes. Si las tasas vuelven a moverse de manera abrupta o si la oferta de títulos corporativos se seca, la dinámica de demanda y precios puede cambiar. Además, la sostenibilidad del mercado requerirá que se incrementen las emisiones de distintos sectores y calidades, no solo emisiones grandes y puntuales.
En resumen, 2025 fue un año de récord para la colocación de bonos corporativos en Chile, sostenido por la mayor liquidez de los inversionistas institucionales y por un apetito renovado por renta fija. La pregunta para 2026 es si la oferta del sector privado y las señales del Banco Central permitirán que ese mercado consolidado mantenga volúmenes altos sin aumentar riesgos sistémicos.
