El Festival de Viña, el epicentro cultural del verano chileno, comienza este domingo 22 y se extiende hasta el viernes 27 de febrero en la Quinta Vergara, bajo la producción de Mega por segundo año consecutivo y la animación de la dupla conformada por Karen Doggenweiler, conductora chilena de televisión, y Rafael Araneda, animador chileno. La Gala se realizó el viernes previo y la organización describe la edición como marcada por la diversidad generacional.
La programación apuesta por el eclecticismo: desde las leyendas de la balada y el pop hasta la irrupción del trap y el K-Pop. En la apertura se presenta Gloria Estefan, cantante cubana-estadounidense, junto al comediante chileno Stefan Kramer y el tenor italiano Matteo Bocelli. El cartel por jornadas incluye a figuras internacionales como el dúo británico Pet Shop Boys, la banda colombiana Bomba Estéreo, el cantautor colombiano Juanes, la cantante chilena Mon Laferte y el artista puertorriqueño Yandel en formato sinfónico. Entre las apuestas urbanas y jóvenes están el rapero argentino Paulo Londra y el chileno Pablo Chill-E, además del grupo de K-Pop NMIXX, de Corea del Sur.
El humor mezcla experiencia y renovación: además de Kramer, suben al escenario nombres consolidados y cuatro debutantes que competirán por la Gaviota de Plata. La organización ha enfatizado el cruce de públicos: los números románticos convocan a audiencias distintas a las que atraen el trap o el reguetón, y eso se percibe en la programación diaria.
Como es tradición, la competencia Internacional y la Folclórica ocupan un lugar central de las noches. El jurado, descrito por la producción como diverso, incluye a Sigrid Alegría, actriz chilena; Fátima Bosch, presentada en la programación como Miss Universo; el periodista Juan Manuel Astorga; y artistas como Milo J. y Matteo Bocelli. Chile defenderá su presencia en las categorías con las agrupaciones Sondelvalle (competencia Internacional) y A los 4 Vientos (competencia Folclórica). La organización informó que serán doce los temas en competencia.
Para el público joven la edición ofrece espacios de interés claro: la presencia de NMIXX constituye un guiño a la comunidad K-Pop local, mientras que artistas urbanos como Paulo Londra, Pablo Chill-E y Milo J. confirman que Viña incorpora con mayor naturalidad el circuito del trap y la música urbana latinoamericana. Eso transforma al festival en un termómetro de las nuevas audiencias y de cómo convergen escenas regionales con nombres globales.
Consejos prácticos para quienes asisten: llegar con tiempo para evitar aglomeraciones en accesos; prever protección solar y agua si se permanece en el espacio exterior; consultar los horarios oficiales antes de salir, porque la programación puede ajustarse; y considerar transporte público o zonas de estacionamiento oficiales para evitar problemas de movilidad en Viña del Mar. Para quienes siguen el festival desde casa, la cobertura televisiva y las redes sociales suelen traer material en vivo y reacciones del llamado "Monstruo".
La edición 65 llega con la tensión esperada entre espectáculo y competencia: las noches estarán gobernadas por veredictos que otorgan Gaviotas, la reacción del público, y la convivencia de clásicos con nuevas escenas musicales. Más que un cartel, Viña 2026 buscará mostrar cómo la música y la comedia dialogan con audiencias generacionales distintas, y en ese diálogo se leerán las próximas apuestas de la industria chilena y latinoamericana.