Un oficio reservado de la Superintendencia de Pensiones, revelado por Diario Financiero y confirmado por el propio regulador, presentó el diseño preliminar que sustituiría los actuales multifondos por un esquema segmentado por edad, con implementación programada para abril de 2027. El documento describe cómo se asignarían los afiliados según su año de nacimiento y abre la discusión pública sobre operativa y costos.
Según el diseño difundido, el nuevo sistema contempla 15 fondos distribuidos por cohortes generacionales. El primer fondo iría dirigido a afiliados menores de 35 años, luego se establecen intervalos agrupados de a tres años y el último sería un "fondo final" para personas de 74 años o más. Estas reglas contrastan con el esquema vigente de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones), que hoy opera con cinco multifondos clasificados por riesgo, etiquetados habitualmente como A, B, C, D y E.
La Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP) estudió modelos similares en mercados de referencia como Hong Kong, México, Reino Unido, Australia, Estados Unidos y Canadá. La conclusión generalizada es que no existe un único modelo óptimo, pero sí tendencias: en países como Estados Unidos, Canadá y México predominan cohortes en bloques de cinco años, mientras que el sistema NEST (National Employment Savings Trust), el esquema de aportes automáticos del Reino Unido, es más granular y define un fondo por cada año objetivo de retiro.
Karol Fernández, vicepresidenta ejecutiva de FIAP, resumió la lección internacional al decir que "no existe un modelo único de fondos generacionales, pero sí ciertas tendencias predominantes". También advirtió que "claramente, entre mayor sea el número de fondos, mayor es la dificultad operacional". Esa dificultad operacional se traduce en más trabajo para administradoras, mayores exigencias tecnológicas y posibles costos adicionales que podrían terminar afectando las comisiones o la eficiencia en la gestión de inversiones.
Para un cotizante chileno la diferencia práctica con el actual sistema será tangible. Pasar de cinco multifondos a 15 fondos por cohortes implica una asignación por año de nacimiento, menos libertad de elegir según tolerancia al riesgo, y mayor complejidad para entender a qué fondo pertenece cada persona. Además, obliga a definir reglas claras sobre movilidad entre fondos, traspasos por cambio de residencia o empleo, y la administración de saldos menores, aspectos que la propuesta preliminar aún debe precisar.
La evidencia internacional muestra que el diseño exacto influye en costos y resultados. Los esquemas con bloques de cinco años son un punto intermedio entre simplicidad operativa y adaptación generacional, mientras que modelos muy granulares, como NEST en Reino Unido, exigen mayor inversión en sistemas y comunicación. México, según el estudio de FIAP, contempla 10 fondos en su diseño, un número intermedio que sirve como referencia para comparar.
Los próximos pasos en Chile son la apertura de una consulta pública por parte de la Superintendencia de Pensiones y la definición de normas sobre asignación automática, traspasos y responsabilidad de las AFP. La implementación tiene plazo para abril de 2027, fecha en la cual quedarán en evidencia las decisiones sobre default, comisiones y la operación tecnológica necesaria.
En perspectiva, la propuesta busca adaptar el sistema previsional al envejecimiento demográfico y a trayectorias laborales más variadas. Sin embargo, la experiencia internacional muestra que la ganancia en personalización debe calibrarse contra mayores costos operativos y la necesidad de comunicar claramente a los afiliados cómo se verán afectados sus ahorros y su exposición al riesgo.

