En Amazon Prime Video llegó recientemente Man on the Run, un documental que reconstruye los primeros años del ex Beatle británico Paul McCartney después de la ruptura de The Beatles, cuando la carrera del músico se vio marcada por la desafección crítica y los cambios personales.

La película prioriza material de archivo y testimonios para mostrar cómo, en la primera mitad de los años setenta, McCartney fue percibido como un músico conservador y familiar, lejos de la estatura contracultural que alcanzó su antiguo socio John Lennon en Nueva York, Estados Unidos. En el documental se repite la idea de que la atención hacia Paul se debió en parte a la decepción: "Probablemente se hablaba más de McCartney porque había decepcionado a mucha gente", dice una de las voces que reconstruyen ese momento.

El quiebre del grupo ya había comenzado antes, pero se hizo oficial en abril de 1970, cuando Paul anunció su salida. El filme recoge la tensión entre ambos líderes: "John estaba bastante enfadado conmigo, quería anunciarlo él. Y pensé para mí ¿por qué no lo has hecho?", recuerda McCartney, y añade con crudeza "John acabó con los Beatles, pero yo cargué con el muerto". Esos rencores ayudan a explicar por qué la recepción de Paul fue tan distinta a la de Lennon.

El documental también aborda las decisiones creativas y personales que siguieron. Tras retirarse a una granja en Escocia, Paul grabó el disco homónimo McCartney (1970), un trabajo de factura casera al que el metraje asoma como precursor del sonido Lo-Fi que hoy asociamos a ciertas escenas independientes. El relato muestra además intentos fallidos, como un especial televisivo de tono vodevilesco, y el proceso de conformación de Wings, banda asentada en el matrimonio entre Paul y Linda McCartney y en la permanencia de Denny Laine.

En lo visual, Man on the Run apuesta por una puesta en escena que combina conciertos, imágenes domésticas y entrevistas, buscando no tanto rehabilitar una figura como entender el costo personal de la fama. El documental se suma a las recientes revisiones públicas de la carrera de McCartney, pero lo hace desde la fragilidad y la contradicción, no desde la mitificación.

Para el público latinoamericano resulta revelador ver cómo la narrativa alrededor de una estrella puede cambiar según el clima cultural. La historia de McCartney pone en tensión lo popular y lo vanguardista, una discusión que en Chile y la región también se ha repetido cada vez que artistas tradicionales chocan con movimientos contraculturales.

Man on the Run no ofrece respuestas definitivas, pero sí cartografía un tramo oscuro en la biografía de Paul McCartney y recuerda que la reconstrucción del pasado es, a menudo, un acto de reparación y selección. Queda la impresión de que, más que cerrar capítulos, el documental abre preguntas sobre memoria, autoría y el precio de ser, durante un tiempo, poco cool.