Qué ocurrió El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en su red social que ordenará al secretario de Defensa y a otras agencias federales iniciar el proceso de identificación y publicación de archivos gubernamentales relacionados con vida extraterrestre y fenómenos aéreos no identificados, conocidos por sus siglas en inglés como UAP (Unidentified Aerial Phenomena) y por la denominación clásica UFOs, objetos voladores no identificados. En su mensaje mencionó además a Pete Hegseth, presentador televisivo y exmilitar, como destinatario de la orden. Antecedentes y marco institucional El anuncio llega tras un episodio público en el que el expresidente Barack Obama, en una entrevista, dijo que los “alienígenas son reales” y luego matizó sus palabras, señalando que no vio evidencia de contacto. En Washington hay una trayectoria reciente de interés oficial sobre estos temas: el Pentágono y el Congreso han abierto investigaciones públicas desde 2020, y en 2022 se creó la AARO, la All-domain Anomaly Resolution Office, oficina encargada de estudiar y coordinar el análisis de UAP a nivel del Departamento de Defensa. La desclasificación es un proceso legal y técnico complejo; no todo lo que pidan los políticos puede hacerse público si afecta a seguridad nacional o tecnología sensible. Reacciones El anuncio provocó una mezcla de expectación entre aficionados y teoristas, escepticismo entre científicos y cautela en círculos diplomáticos. Científicos recuerdan que la hipótesis de vida en el universo es plausible estadísticamente, pero que pruebas de visitas a la Tierra requieren evidencia muy sólida. El propio Obama publicó luego una aclaración en la que relativizó su comentario inicial. Desde Washington algunos analistas advierten que una apertura de archivos puede aumentar la desinformación si no va acompañada de datos verificables y contexto técnico. ¿Por qué importa esto fuera de EE. UU. y para Chile? Si el Gobierno de EE. UU. desclasifica material, puede abrir oportunidades y riesgos para la comunidad científica y para la seguridad regional. Chile alberga infraestructura científica única, como ALMA, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, y observatorios del European Southern Observatory, que son pilares de la astronomía mundial. Además, la Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile tiene la Comisión de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos, CEFAA, que investiga avistamientos en el espacio aéreo chileno, función comparable en lo operativo a lo que busca la AARO en EE. UU. Publicaciones oficiales de Washington podrían impulsar colaboración científica y protocolos de intercambio de datos, pero también plantear preguntas sobre vigilancia, tecnología y jurisdicción en el hemisferio sur. Qué queda por ver Trump no entregó plazos ni detalles sobre el alcance exacto de la desclasificación. El proceso dependerá de evaluaciones interagenciales sobre seguridad y sobre la posible sensibilidad de la información. Mientras tanto, la discusión pública seguirá entre la expectativa por hallazgos sorprendentes y la prudencia técnica de la comunidad científica.