El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo durante una sesión informativa a bordo del Air Force One el sábado que su Gobierno considera la posibilidad de desplegar fuerzas especiales en tierra para recuperar material nuclear iraní cuyo paradero es incierto. Trump añadió que la operación “no sería ahora”, pero dejó la puerta abierta a que se haga más adelante.

La preocupación se centra en un stock de uranio cercano a grado armamentístico que, según funcionarios estadounidenses citados por medios internacionales, no ha podido ser verificado por inspectores desde hace casi nueve meses. El principal organismo internacional encargado de ese control, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), había documentado actividad alrededor de túneles en una ladera cerca de Isfahán, en Irán, antes de que aumentaran los combates entre Estados Unidos, Israel y fuerzas iraníes el año pasado.

Funcionarios diplomáticos consultados por la prensa señalaron que no hay consenso público sobre la ubicación exacta del material y que no está claro si una eventual operación sería ejecutada por unidades estadounidenses o por fuerzas israelíes. La falta de certeza complica tanto las opciones militares como las diplomáticas, porque una incursión en suelo iraní plantea riesgos de escalada con consecuencias regionales.

La mención de Trump ocurre en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Teherán, y tras ataques a instalaciones nucleares que se atribuyeron a Estados Unidos e Israel durante una confrontación de junio. Desde la perspectiva de planificación militar, la posibilidad de recuperar físicamente material nuclear obliga a evaluar inteligencia en terreno, capacidad de fuerzas especiales, riesgos a personal y la respuesta que podría tener Irán o aliados de Teherán.

Las reacciones en los mercados internacionales fueron inmediatas en episodios previos, con alzas en el precio del petróleo y caídas en bolsas como Wall Street, movimientos que ya generan inquietud entre inversionistas chilenos. Para Chile y América Latina, la escalada importa porque un alza sostenida del crudo eleva los costos de importación de combustibles, presiona la inflación y puede afectar los precios de metales y la percepción de riesgo global, factores que influyen en la renta fija y variable local.

Desde el plano diplomático, una operación así complicaría los esfuerzos de verificación del OIEA y tensionaría las relaciones con países que piden soluciones dentro del marco del derecho internacional. También reaviva debates sobre la transparencia de las reservas nucleares y la eficacia de los mecanismos multilaterales en un mundo cada vez más multipolar.

Por ahora no existe confirmación independiente sobre el paradero del uranio ni una decisión firme sobre una incursión. La situación seguirá siendo monitoreada por servicios de inteligencia y por instituciones internacionales, mientras que las autoridades chilenas y latinoamericanas observan el impacto económico y la mayor volatilidad geopolítica que podría derivar de cualquier acción en territorio iraní.