El 16 de mayo, Día Internacional de la Luz, se explica por qué una parte de la factura de la luz se paga en dólares en Chile. Las tarifas reguladas no se fijan al azar, sino que se establecen a partir del Precio de Nudo Promedio (PNP), un promedio ponderado de los contratos de suministro adjudicados por las distribuidoras mediante licitaciones públicas. Estos contratos se expresan en US$/MWh y traen su propia fórmula de indexación, que normalmente incluye el CPI, el índice de precios al consumidor de Estados Unidos, así como los precios internacionales de combustibles como el gas natural en Henry Hub, el carbón y el petróleo. Al traspasarse a los clientes regulados, ese precio se transforma a pesos chilenos según el tipo de cambio observado del dólar.
La razón de denominar todo en dólares radica en que los contratos entre generadoras y distribuidoras están denominados en esa moneda, ya que los costos de generación, financiamiento e inversión en proyectos se negocian en dólares en los mercados internacionales. El resultado es que cada variación del tipo de cambio se traslada, con menor o mayor rezago, al precio que paga el cliente final. Esto no es casualidad, es la estructura del sistema, aunque existen mecanismos de estabilización tarifaria que pueden amortiguar el efecto en el corto plazo.
Para una familia promedio y para las empresas con tarifa regulada, este dato ya es relevante. En el sector industrial de mayor escala la situación es aún más variable, dado que sus consumos y contratos suelen ser de mayor tamaño y complejidad. La lectura de este fenómeno es sencilla: cuando el dólar sube, el costo de la electricidad en la factura también tiende a avanzar, aunque con un desfase que depende de los plazos y de la geometría de los contratos entre generadoras y distribuidoras. En ese sentido, la discusión pública sobre la tarifa eléctrica en Chile no es solo técnica, sino también de gestión de riesgos y transparencia para consumidores y empresas. La historia continúa, con la idea de que la regulación y los mecanismos de estabilización deben acompañar cambios internacionales para evitar sorpresas en el bolsillo de la gente.

