Entre las piezas más destacadas de la nueva muestra figura el cuello de lino que llevaba el novelista inglés Charles Dickens cuando sufrió el derrame que le provocó la muerte el 8 de junio de 1870, ahora expuesto en el Museo Charles Dickens en 48 Doughty Street, Bloomsbury, Londres.

La colección incluye, además, las medias negras de seda que forman parte del único traje que se conserva del escritor, un juego de seis navajas de afeitar de plata que usaba a diario, una botella de perfume, apagavelas de plata y un relicario de oro con fotografías y mechones de pelo de Dickens y de su hijo Henry. El museo presenta estas piezas como una ventana a la apariencia pública y privada de Dickens.

El collar pasó tras la muerte del autor a manos del actor y artista de music hall Bransby Williams, conocido por sus interpretaciones de personajes de las novelas de Dickens. Las medias de máquina se usaron con una chaqueta oscura, pantalones y chaleco blanco, y formaron parte del conjunto que Dickens describió como "fancy dress" cuando asistió a una recepción en St James's Palace el 6 de abril de 1870, ocasión en la que conoció a Edward, príncipe de Gales.

La casa donde se exhibe la colección, la única residencia londinense de Dickens que se conserva, fue su hogar entre 1837 y finales de la década de 1830, periodo en el que compuso éxitos tempranos como The Pickwick Papers (1837), Oliver Twist (1838) y Nicholas Nickleby (1839). Una fotografía coloreada tomada por Herbert Watkins en junio de 1858, restaurada y coloreada en 2020 por Oliver Clyde, acompaña la muestra para subrayar la imagen de dandi que documentan las prendas.

El contexto biográfico y material ayuda a comprender la construcción pública de Dickens como figura teatral y celebrada, y complementa relatos contemporáneos como el de Elizabeth Wormeley, quien describió su atuendo llamativo durante la gira estadounidense de 1842, con chalecos de terciopelo y profusión de cadenas de oro.

Para Chile y América Latina la exhibición tiene interés por varias razones: muestra la relevancia global de la conservación del patrimonio literario y recuerda cómo los objetos personales de autores contribuyen a la investigación literaria y a la cultura pública. La obra de Dickens ha sido ampliamente traducida al español y forma parte del imaginario literario en la región, por lo que la exposición puede atraer a investigadores, estudiantes y turistas culturales.

La muestra también abre conversaciones sobre prácticas de preservación y exposición que son relevantes para museos latinoamericanos dedicados a escritores, y recuerda iniciativas locales de patrimonio literario, como las casas-museo de poetas chilenos que conservan objetos personales y archivos.

En definitiva, la exhibición en Londres ofrece una mirada íntima sobre la vida material de uno de los novelistas más influyentes del siglo XIX, y plantea preguntas sobre cómo se preservan, interpretan y comparten los restos físicos de figuras culturales con audiencias globales y regionales.