En Córdoba, Argentina, Instituto de Córdoba venció 2-1 a Atlético Tucumán por el torneo Apertura y el delantero chileno Nicolás Guerra entró desde la banca para participar en la jugada decisiva al minuto 90+2'. La acción terminó con Giuliano Cerato, jugador de Instituto, recibiendo solo por la derecha y definiendo el triunfo agónico.

Guerra, delantero chileno, aguantó la marca a ras de piso, intentó controlar de derecha y el balón terminó pasando entre sus piernas hacia la banda. Desde la transmisión, el canal ESPN, canal deportivo estadounidense, calificó la jugada como "asistencia sin tocar el balón". Esa doble lectura, error técnico o jugada intencional, divide a los analistas y a la propia afición.

Tácticamente la secuencia tiene dos lecturas plausibles. Una, fue una pifia al intentar controlar con la derecha y perder la pelota, que acabó favoreciendo la carrera de Cerato por la derecha. Dos, pudo funcionar como un recurso de apoyo para atraer al defensor y así liberar el carril exterior, una táctica buscada por atacantes para generar superioridad por banda. En video se aprecia que Guerra protegió el balón y ganó posición antes del pase involuntario, lo que refuerza la ambigüedad entre fallo técnico y movimiento deliberado.

La jugada tuvo impacto directo en el resultado: permitió a Instituto sumar tres puntos en el Apertura y dejó a Atlético Tucumán sin reacción en el cierre. Para Nicolás Guerra, esta intervención alimenta el debate sobre su aporte desde la banca; su entrada terminó siendo determinante aunque no con la ejecución clásica de una asistencia.

Queda para el cuerpo técnico evaluar si la acción es mérito de la lectura de juego o una casualidad afortunada, y cómo usar a Guerra en los próximos partidos para maximizar esa capacidad de generar espacios y remates. Mientras tanto, el gol de Cerato quedará como la imagen decisiva de un final polémico y dramático en Córdoba.