El día de ayer en Estados Unidos, Phil Spencer anunció que deja la dirección de Xbox y Microsoft Gaming, poniendo fin a una trayectoria de trabajo en Microsoft que duró 38 años. El aviso llegó por un correo interno enviado por Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, y fue confirmado por el propio Spencer en su cuenta oficial en X, la red social antes conocida como Twitter.
En su mensaje en X, Spencer escribió que había decidido «jubilarme e iniciar el próximo capítulo de mi vida» y agradeció a la comunidad y equipos con los que trabajó. Aun así, un reporte de un insider conocido como Hope, en la cuenta @TheGhostOfHope en X, plantea otra lectura: según esa fuente, Spencer habría querido retirarse tras el lanzamiento de la próxima consola de nueva generación, pero fue forzado a salir antes por el bajo rendimiento de la división de videojuegos el año pasado.
La sucesión también tuvo movimientos visibles. Sarah Bond, quien fue presidenta de Xbox desde 2022, presentó su renuncia el mismo día, y en su reemplazo Microsoft designó a Asha Sharma, que hasta ahora era presidenta de producto de CoreAI, es decir, del equipo central de productos de inteligencia artificial de Microsoft.
Los informes financieros más recientes de la compañía muestran una caída en los ingresos del área de videojuegos del 9% en el último trimestre, según el reporte trimestral citado por analistas. Esa baja, junto con el cierre de varios estudios adquiridos por Microsoft y la decisión de lanzar algunos exclusivos en plataformas multiplataforma, aparece entre las razones atribuidas por fuentes y analistas para el descontento en la dirección.
Las versiones no coinciden plenamente. Microsoft, a través del comunicado interno de Nadella, presentó el cambio como una transición y agradeció a Spencer por su liderazgo. La versión de Hope, que vincula la salida a presiones internas por resultados, no ha sido confirmada oficialmente por la compañía.
Para la industria de videojuegos, y en particular para los jugadores en Chile y América Latina, este movimiento puede tener efectos concretos. Bajo Spencer, la estrategia de Microsoft se inclinó por potenciar Game Pass, expandir servicios en la nube y, en varios casos, priorizar multiplataforma para llegar a audiencias más amplias. Un nuevo liderazgo podría reconducir prioridades: desde decisiones sobre exclusividades y lanzamientos, hasta la inversión en servidores regionales, precios y soporte local, que son claves para el mercado latinoamericano.
También está en discusión la hoja de ruta de hardware. Microsoft confirmó que una nueva generación de consola está en desarrollo. Si la salida de Spencer fue prematura, como sugieren los reportes, esa decisión podría acelerar cambios en calendario o en cómo se posicione la siguiente Xbox frente a la competencia.
Al cierre de esta nota, Microsoft no había entregado detalles sobre la estrategia que implementará Asha Sharma en su nuevo rol, ni sobre el calendario de la transición. Quedan preguntas abiertas sobre la continuidad de proyectos internos y el futuro de estudios cerrados en los últimos meses, asuntos que afectarán tanto al mercado global como a la comunidad de jugadores en Chile y la región.
