Funcionarios de la llamada "Junta de la Paz", el grupo impulsado por Estados Unidos para coordinar la reconstrucción de Gaza, están evaluando la creación de una moneda estable digital para la Franja de Gaza, en conversaciones que, según informó el Financial Times, aún se mantienen en una etapa preliminar.

Según el diario económico Financial Times, la idea es usar una stablecoin, un tipo de criptomoneda diseñada para mantener paridad con otra moneda, que en este caso podría estar vinculada al dólar estadounidense para dar estabilidad y confianza a las transacciones. Una persona al tanto de las pláticas dijo que "esta no será una 'Moneda de Gaza' ni una nueva moneda palestina, sino un medio para que los gazatíes puedan realizar transacciones digitales".

El proyecto está liderado por Liran Tancman, emprendedor tecnológico israelí y exreservista, quien actúa como asesor no remunerado de la organización respaldada por Estados Unidos. También participan funcionarios del nuevo gobierno tecnocrático palestino en la Franja, el Comité Nacional para la Administración de Gaza, conocido por sus siglas en inglés como NCAG, que reúne a 14 miembros, y la Oficina del Alto Representante encabezada por el diplomático búlgaro Nickolai Mladenov.

Los promotores sostienen que una moneda digital podría ayudar a superar la escasez de efectivo y las fracturas del sistema financiero local tras el colapso de la actividad económica durante la guerra entre Israel y la organización Hamás. Además, fuentes consultadas por el FT señalaron que empresas de los países árabes del Golfo podrían apoyar y liderar parte del esfuerzo, lo que facilitaría el anclaje al dólar y la entrada de liquidez.

Hay, sin embargo, interrogantes prácticos y políticos. Desde el punto de vista regulatorio, las criptomonedas enfrentan retos de supervisión, prevención del lavado de dinero y compatibilidad con sanciones internacionales. Desde lo político, la participación de un emprendedor israelí y de donantes extranjeros puede generar resistencias al interior palestino por su impacto en la soberanía monetaria y el control de recursos. Expertos en reconstrucción y finanzas humanitarias advierten que modelos similares requieren marcos claros de gobernanza y auditoría para evitar dependencia o captura por actores externos.

A nivel comparativo, el recurso a monedas extranjeras y a activos digitales ha sido una respuesta frecuente en crisis humanitarias y colapsos económicos, cuando los sistemas locales no logran garantizar pagos básicos. La propuesta para Gaza abre un debate más amplio sobre hasta qué punto la tecnología financiera privada debe formar parte de planes de reconstrucción que, por lo general, se financian y supervisan mediante mecanismos multilaterales.

Para Chile y América Latina la iniciativa importa porque anticipa nuevas formas de financiar y operar la ayuda y la reconstrucción en contextos conflictivos, y plantea preguntas sobre soberanía monetaria, regulación y el papel de empresas tecnológicas en tareas tradicionalmente públicas. En Chile el Banco Central ha seguido con interés las discusiones globales sobre monedas digitales de banco central y sobre cómo regular criptoactivos, por lo que la experiencia en Gaza podría ofrecer lecciones sobre gobernanza y riesgos políticos en operaciones de alto impacto.

Por ahora no hay decisiones formales sobre el diseño ni sobre el acceso a la moneda estable: la Junta de la Paz y el NCAG serán las encargadas de definir el marco regulatorio y operacional, y los responsables reconocen que las conversaciones están en una fase inicial antes de cualquier implementación concreta.