Los mercados del petróleo reaccionaron con subidas este jueves ante la incertidumbre sobre una posible escalada militar entre Estados Unidos e Irán. El crudo de referencia para Europa, Brent, repuntó hasta US$71,58 por barril, un avance de 1,7% y su nivel más alto desde fines de enero. El West Texas Intermediate, WTI, referencia para Estados Unidos y para las cotizaciones que afectan a Chile, llegó a cotizar US$66,27 por barril.
La subida responde a temores sobre una acción militar estadounidense contra Irán después de que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijera que la diplomacia es la primera opción pero que Irán “haría muy bien en llegar a un acuerdo con el presidente Trump”. Karoline Leavitt es la vocera oficial de la Casa Blanca, la oficina del gobierno de Estados Unidos que comunica la política del mandatario. Washington ha reforzado su presencia naval en la región, mientras Irán realizó ejercicios militares y cerró temporalmente parte del Estrecho de Ormuz, la vía por la que el país exporta cerca de 1,5 millones de barriles diarios y por donde transita un volumen total aproximado de 20 millones de barriles diarios.
Analistas, entre ellos los de ING Research, advierten que el mercado está cada vez más preocupado por una acción inminente de Estados Unidos. También señalan que, de concretarse una operación militar, podría tratarse de un proceso más prolongado que los ataques del año pasado contra instalaciones nucleares iraníes, lo que aumentaría el riesgo de interrupciones en los envíos desde el Golfo Pérsico.
Las reacciones financieras fueron inmediatas, con subidas en los contratos de futuros y mayor volatilidad en los mercados energéticos. No está claro si Washington optará finalmente por una acción militar; la situación sigue siendo ambigua y depende de decisiones políticas que aún no se han materializado.
¿Qué significa esto para Chile y la región? Primero, el WTI es la referencia que más influye en las importaciones de combustibles en Chile, porque muchas cotizaciones y contratos están atados a ese marcador. Un repunte sostenido del petróleo tiende a trasladarse a mayores costos de gasolina, diésel y transporte, lo que presiona la inflación general. El Banco Central de Chile vigila el avance de precios como parte de su mandato antiinflacionario, por lo que un choque persistente en los combustibles podría complicar la meta de inflación y las decisiones de política monetaria.
En términos de respuesta gubernamental, países como Estados Unidos pueden recurrir a reservas estratégicas de petróleo para moderar los precios. Chile no dispone de una reserva estratégica comparable a la estadounidense, por lo que sus herramientas son más limitadas y suelen pasar por medidas fiscales temporales, subsidios dirigidos o ajustes regulatorios en el mercado de combustibles. Cualquiera de esas opciones tendría un costo fiscal o requeriría coordinación entre el Ministerio de Hacienda y la Comisión Nacional de Energía.
A mediano plazo, episodios como este reavivan debates regionales sobre diversificación de suministro y transición energética. Para América Latina, proveedores alternativos y mecanismos de cooperación pueden ganar relevancia si la volatilidad se mantiene. Por ahora, la impresión en los mercados es de cautela, y las autoridades chilenas y regionales seguirán de cerca la evolución dada la posible trasmisión de este choque a precios internos y a la inflación.
