Esta mañana, en el comité político ampliado convocado por La Moneda, secretarios de Estado y jefes de partidos se reunieron a las 11.30 horas para afinar los detalles del encuentro de cierre previsto para el viernes 11 de marzo en la sede de Santiago del Congreso Nacional.

La semana pasada, Macarena Lobos, ministra de la Secretaría General de la Presidencia, llamó a Óscar Ramírez, presidente subrogante de la Democracia Cristiana, para comunicar el interés del Presidente Gabriel Boric de que la Falange participe en ese hito de cierre. Ramírez respondió que quedaría atento a la invitación formal que, según fuentes de La Moneda, ya fue anunciada.

Si la directiva de la Democracia Cristiana asiste, será un gesto inédito en esta administración, ya que ese partido no integró la coalición de gobierno de Boric. El llamado busca ampliar el carácter institucional del cierre, tras semanas marcadas por tensiones entre los partidos y el Ejecutivo.

El diputado Arturo Barrios, del Partido Socialista de Chile, informó que el cónclave se realizará el viernes a las 14.30 horas en la sede de Santiago del Congreso Nacional y que están convocados parlamentarios electos, en ejercicio, representantes de los partidos, gobernadores y alcaldes. Se espera que la actividad se extienda hasta las 20.00 horas.

La cita de hoy fue encabezada por Macarena Lobos, Álvaro Elizalde, ministro del Interior, y Camila Vallejo, ministra de la Secretaría General de Gobierno. Habían pasado siete semanas desde la última sesión del comité político, según asistentes, lo que los partidos interpretan como una oportunidad para recomponer canales de diálogo.

El gesto ocurre en un contexto político complejo. Encuestas recientes, como la de Cadem que registra una aprobación de Gabriel Boric cercana al 37%, muestran una opinión pública dividida, mientras el gobierno ha lidiado con controversias públicas como la relacionada con el proyecto de cable con China Mobile. En ese marco, la invitación a la Democracia Cristiana tiene un valor simbólico para la transición.

Políticamente, gana La Moneda en términos de imagen institucional al mostrar apertura. La Democracia Cristiana obtiene visibilidad política y la posibilidad de posicionarse ante el traspaso de mando. Para el ciudadano común, el alcance práctico es limitado: se trata sobre todo de un acto de cierre y de tono institucional, que puede facilitar la transición pero no modifica políticas públicas.

El presidente Gabriel Boric prepara además un encuentro reservado para la tarde del 11 de marzo, después del cambio de mando en Valparaíso, donde invitará a ministros y excolaboradores, según adelantó La Moneda. La confirmación definitiva de la asistencia de la Democracia Cristiana se conocerá en las próximas horas, y el resultado mostrará si el fin de la administración se escribe con un gesto de amplitud o con la continuidad de las divisiones políticas.