Entre 2016 y 2021 varias investigaciones plantearon que el estrés puede acelerar la aparición de canas en personas muy jóvenes, un fenómeno conocido como encanecimiento prematuro. El problema se observa incluso en adolescentes, hay reportes de casos desde los 14 años.

En 2016 un estudio realizado en Turquía detectó encanecimiento prematuro en más de 1.100 jóvenes, y los autores vincularon ese hallazgo con niveles elevados de estrés por estudio o trabajo, además de antecedentes familiares, consumo de alcohol y enfermedades crónicas. Por antecedentes familiares se entiende la predisposición genética, que funciona como un mapa de ruta: algunas familias suelen encanecer antes que otras.

En 2020 se sumaron experimentos en animales que ayudan a entender el mecanismo. En ratas, la exposición a estímulos que provocan estrés desencadenó la liberación de la hormona del estrés, la norepinefrina, lo que agotó las células madre responsables de la pigmentación en los folículos pilosos. Los folículos pilosos son los pequeños sacos en la piel donde nace cada pelo, y las células madre son como la reserva de pintura que mantiene el color del cabello. Si se agota esa reserva, el pelo deja de producir pigmento y aparece la cana.

Como advierte la profesora Ya-Chieh Hsu, especialista en biología de células madre y regenerativa de la Universidad de Harvard, "los investigadores no pueden inducir respuestas de estrés artificialmente elevadas en humanos como hacen en animales o células", por lo que la evidencia animal no se traslada de forma directa a las personas.

En 2021, encuestas a jóvenes que desarrollaron canas prematuras mostraron que muchos vivieron altos niveles de estrés durante 2020, año marcado por la pandemia por Coronavirus, lo que reforzó la hipótesis de la relación entre estrés y encanecimiento. La dermatóloga Victoria Barbosa, profesora asociada en la Universidad de Chicago, señaló que aquello fue "nuestra primera evidencia real de que tal vez el estrés sí interviene en algunas personas".

Además del estrés, los estudios mencionan otros factores asociados: antecedentes familiares (genética), consumo de alcohol y enfermedades crónicas. En conjunto, estos factores funcionan como varias manos quitando pintura de la lata: si hay muchos factores juntos, el agotamiento de las células que pigmentan el pelo se acelera.

¿Qué significa esto para ti? No hay soluciones milagro aún, y la investigación sigue. Si el efecto del estrés sobre el encanecimiento puede aislarse, podría abrir la puerta a tratamientos que recuperen el color del cabello, pero por ahora son hipótesis en desarrollo. En lo práctico, controlar el estrés con técnicas de relajación, ejercicio y apoyo profesional puede ayudar a la salud general, y ante un encanecimiento muy precoz conviene consultar a un dermatólogo para evaluar causas genéticas, hábitos y posibles enfermedades subyacentes.