La Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM), bajo la dirección de Gustavo Alessandri, militante de Renovación Nacional (RN), encargó una auditoría externa para revisar el manejo de los fondos durante 2023 y 2024, periodo en que la institución fue presidida por la exalcaldesa y exsubsecretaria Carolina Leitao. A fines de marzo llegó el resultado de esta pesquisa, cuyo control también estuvo a cargo de la Contraloría General de la República, en un contexto de escrutinio sobre la gestión de recursos públicos. La Tercera accedió al Informe Confidencial elaborado por Cabrol Auditores & Consultores, donde se clasificaron los riesgos en alto, medio y bajo y se detallaron los principales cuestionamientos.
Entre los hallazgos de mayor riesgo se destacan, por ejemplo, deficiencias en el manejo de fondos en cuentas corrientes, con cuentas sin uso y falencias en la emisión y el control de cheques. Otro aspecto señalado como de alto riesgo es la falta de procedimientos y/o mecanismos de detección de conflictos de intereses, lo que abre la posibilidad de que no existan formularios de declaración de intereses para los actores involucrados.
La auditora también detectó cuentas por cobrar por concepto de cuotas y que a partir de junio de 2025 se regularizó la situación de registrar ingresos, situación que hasta ese momento estaba pendiente. Además, la investigación calificó de “perdonazo” la condonación excepcional de cuotas sin registro, señalando que se condonó la morosidad sin aprobación del directorio y beneficiando solo a algunos municipios adscritos a la ACHM. En paralelo, se mencionó la revisión de deudas previsionales, recomendando analizar el tema con el abogado laboral de la institución, ya que la información proporcionada no quedaba plenamente clara.
La investigación se dio en un marco de control paralelo de la Contraloría General de la República, que también había puesto foco en irregularidades en el manejo de recursos. El anuncio de los hallazgos llega en un momento de mayor transparencia sobre la gestión de fondos municipales y, para la ACHM, implica enfrentar ante su directorio y ante la opinión pública las medidas que corresponda tomar para corregir los fallos de control interno y las posibles inconsistencias detectadas.
En ese contexto, el propio directorio de la ACHM debe evaluar respuestas y mejoras en los controles internos, mientras que los actores involucrados deberán aportar claridad y, de ser necesario, enfrentar las repercusiones administrativas o legales que correspondan. Este episodio refuerza la idea de que, cuando se gestionan fondos públicos, cada movimiento debe estar trazado y auditable para evitar que la confianza ciudadana se resienta.